domingo, 20 de marzo de 2011

PARA LO QUE HEMOS QUEDADO

Hace una semana, mientras paseaba el perro de mi hermana, recibí unas palabras por el msn. Mi sobrina de nueve años me preguntaba qué hacia. Como era de esperar le conté que paseando al perrillos de mi hermana. Unos segundos después recibía una frase irónica por respuesta "¡Para lo que hemos quedado!". Mi sobrinilla ponía en solfa mi carrera profesional, pues sólo me había valido para pasear animales de compañía.
Me reí de su rápida ocurrencia. Me recuerda a mi misma, o eso dice mi mamá.
Pero tiene mucha razón ¿Para qué sirve todo lo que hacemos/estudiamos?¿Qué buscamos? ¿Se valora en demasía la titulación universitaria? Porque en mi caso, es más fácil encontrar un fisioterapeuta que un fontanero. Y, si los encuentras, el segundo te vacía más el bolsillo que el primero. Y, ojo, que no pongo en tela de juicio la profesionalidad de ninguno de los dos.
Sin embargo, si miramos a nuestro alrededor, hay un montón de universitarios, de graduados, licenciados, doctorados etc. Y no creo que todos sean felices con lo que tienen.


Nuestros padres nos han dado todo lo que han podido, todo lo que ellos no pudieron tener. Se han esforzado por asegurarnos un futuro. Pero el futuro no sólo viene de la mano de un título universitario. Y ¿Cuántos de todos esos licenciados quieren serlo? Tengo una amiga que es economista, terminó su carrera más o menos en plazo y es lista. Sin embargo, trabaja de oficial primera administrativo y tan feliz. De hecho, ni se plantea pelear por los niveles que su titulación le permiten.

Creo que todos deberíamos valorar lo qué queremos. Buscar aquello en lo que somos felices, aquello que hace que nos levantemos sonriendo. 
Vale, quizá no es el mejor momento, pues estamos pasando por una estupenda crisis. 
O justamente por eso podemos reorientar nuestra búsqueda. Ahora que toca formarse, porque no hay trabajo. Bueno, también lo podemos dejar para momentos mejores. Pero no deberíamos olvidar que lo que hacemos todos los días es vivir nuestra vida. La que se nos escapa. 
Puede que no podamos cambiar todo, pero creo que no es solución el dejarlo todo como está. No vale el todo o nada. Si que podemos ir cambiando cosas. Ir acercándonos a la vida que nos gustaría vivir.
Y si, me gusta pasear a mi "sobrino". Ya que no ven con buenos ojos, mis gatos, que los saque a pasear.

1 comentario:

hep dijo...

Mi novia es licenciada en filología inglesa y trabaja en una gran superficie de responsable del restaurante. Yo creo que cada uno es lo que quiere ser, dentro de ciertas posibilidades.
Yo creo que cuando se es joven lo peor que se hace es estudiar y sí, sé que algun@s se llevarán las manos a la cabeza pero existiría menos fracaso. En países de Europa y EEUU los jóvenes se toman varios años para viajar por el mundo antes de elegir qué quieren hacer, sobretodo porque al hacerlo, sus mentes se ensanchan , viven de primera mano la realidad que nos envuelve y son más realistas a la hora de elegir una carrera u oficio. Si hoy preguntas a profesionales de mediana edad qué les habría gustado ser, estoy segura de que más del 50 % cambiaría su profesión.

Qué difícil es y qué frustrante, aunque nunca es tarde.