lunes, 10 de agosto de 2009

YA HE VUELTO DEL PUEBLO

Como un montón de gente, en verano me he ido al pueblo. Al pueblo de mi arrobita. Con familia política incluida -y al completo-. Y hemos sobrevivido todos. Ellos y yo. Y arrobita, que estaba en medio, también.

Ha sido mi primer viaje con mi otra familia. Arrobita ya pasó ese trago el verano pasado. Y ahora tocaba que servidora pasara la prueba de fuego. Como si se tratara del concurso de Ramontxu.

No, no, tranquilas, no he necesitado ingreso en psiquiatría ni un día. Tengo la suerte de contar con una neofamilia bastante maja. Incluso respetan mis cosas y mis rarezas, que supongo que tendré como todos unas cuantas.

Quizá he sido yo un pelín más intransigente y me ha costado adaptarme a otra forma de viajar. Y no es que me hayan hecho la vida imposible, nada más alejado de la realidad. Es que una es un poquito mandona y le gusta que se hagan las cosas como se ha planificado ella misma. Y claro, si somos siete, eso no puede ser, ni está bien.

Cuando suele viajarse en pareja es más fácil ponerse de acuerdo. Bueno, eso es lo que nos pasa a arrobita y a mi. Naturalmente porque tenemos gustos muy parecidos. Pero eso no tiene por qué ser lo habitual. Cada uno quiere ver unas cosas o hacer cosas distintas a las tuyas. Encontrar un punto intermedio o ceder por días es básico para una buena relación. Y unas buenas vacaciones.

Pero resulta muy edificante poder viajar con tu mujer, escuchar como se refieren a ella como "tu mujer, tu esposa". Desgraciadamente, eso no siempre es posible. Y te sorprendes echando una sonrisita bobona cuando lo escuchas. La naturalidad con la que te integras en grupos distintos a los habituales. O integras a otros grupos de personas en lo que ha de ser la normalidad. Vale, vale, la familia política no debería ser un grupo extraño a las relaciones de pareja homosexuales. Pero ¡Cuántas veces esta teoría no se cumple! ¡Cuántas parejas viajan por separado a ver a sus familias! Cuántas visitas "con una amiga".

Soy afortunada.

2 comentarios:

Manumontsià dijo...

Enhorabuena por pasar la prueba de fuego.
La "normalidad" es cuando lo normal es lo cotidiano y no tienes que esforzarte por parecer normal sino que lo eres y nadie nota que te cuesta hablar lo que dices sino que sale del corazón.
Viajar por una autopista siempre es placentero pero a veces nos encontramos, de repente y sin aviso, tramos que todavia estan por construir y tenemos que ir quitando las piedras y los obstaculos con nuestras propias manos y con nuestro esfuerzo. Al final del dia llegas exhausto pero contento del trabajo realizado.
Eres una buena constructora.
Bueno, es mi última reflexion antes de intentar cerrar la maleta (¿¿¿¿porque la llenamos como sin no hubieramos de regresar nunca a casa???).
Intentaré que sobrevivir al "mono" informatico y a los mundos por los que navego.
SIAU, SIAU!!

lunares dijo...

Jajaja, siempre parece que nos llevamos la vida en la maleta. Y resulta que la vida la llevamos puesta.
Disfruta de tus merecidas vacaciones. Y si tienes mucho mono, lo escribes en un papel, lo metes en una botella y nos lo haces llegar via mar, rio o charca.