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domingo, 20 de julio de 2014

ES DIFICIL SALIR DE AQUÍ

Da igual que estación del año sea. Da igual si hace frío o calor, si tenemos visita o nos comemos un helado. Vivimos. Más o menos bien, más o menos tranquilas.

Si, si, vivimos. No está nada mal. Sale el sol y salimos a buscarnos la vida... ¿Buscarnos la vida? Si ya estamos vivos. No hace falta ni despertarse, ya estás viviendo mientras respiras. No es tan difícil. Hacemos lo que nos toca, amamos, nos divertimos, nos relacionamos. Y cuando nos damos cuenta, se ha pasado la jornada, la semana, el mes y los años. Así de fácil.

Sin embargo, puede que no estemos viviendo todo lo que nos gustaría. Pero, como dicen por ahí "La vida no nos da para más"... ¿O si?

Seguro que más de una y uno que me lee, en el fondo tiene un sueño por cumplir. O por intentar. Pero la vida los llevó por otra parte. Que no digo que esté nada mal. Porque la vida no es o lo malo o lo bueno. Casi siempre es lo gris tirando a claro, o tirando a oscuro. Y así vamos fluctuando. 

Yo lo estoy intentando.

Es sencillo, o eso parece. No se. Creo que es más fácil de lo que creemos, pero nos da más miedo del que merece.

Servidora está en ello. Y me anda costando más de lo que pensaba. Es como  andar con los pies pegados al suelo, como si andara siempre con ellos metidos en barro o tierras movedizas. 

La inercia es grande.

Creo que lo peor es que la vida no me va mal. Creo que no es mala vida. No, no creo. Mi vida no es mala, es buena. Tengo una buena familia, una mujer que me ama, un trabajo que me gusta (a grandes rasgos). Amigos, tiempo, algo de dinero... Y quizá ese es el mayor freno.

Estoy cómoda. Levemente escocida por esos sueños, esos planes que no llevo a cabo. Así que voy a trompicones. Hoy gana el presente, mañana un pasito hacia mi pequeño sueño. Un mes en el dique seco, un fin de semana de actividad febril.
Pero, voy de camino. ¿Y vosotras?


martes, 25 de junio de 2013

CASADA CON UNA PERRA

Que noooo, que no le estoy faltando al respeto a mi arrobita ¡Faltaría más! Pero, debo sincerarme, tenemos un problema. Y ese problema tiene cuatro patas, rabo, color caramelo y mucho pelo. Si, la perra. No tiene dos años y se está haciendo con la cama.

Será cosa de llamar a supernanny, a ver si ella tiene consejos para perros. No es que sea un bebé, pero duerme a los pies de nuestra cama... Hasta que nos dormimos. Una vez dormidas, sube el morro, después una pata, la otra y el cuerpo entero.

En cuanto te descuidas, estás abrazada a la perra, en lugar de a tu amada. Y no es lo mismo. No. Os lo aseguro. En cuanto me descuido, abro los ojos y la perra duerme a mi lado a pierna suelta. Y arrobita en el sofá. La pobre ya cansada de echar a la perra. 

Creo que la perra tiene más paciencia que nosotras. Así que sólo tiene que insistir para ganarnos por cansancio. Espero que, como muchas cosas, sólo sea una etapa (agoreros o realistas que opinen que no es una etapa, que no escriban comentario alguno, que me derrumbo).

Bueno, voy a ver si encuentro la página de Cesar Millán y estudio.

sábado, 16 de febrero de 2013

UN BUEN DIA


Con la que está cayendo, cada vez tenemos menos ganas de celebrar nada. Resulta difícil juntarse con los compañeros de trabajo, con los amigos, la familia o desconocidos en la carnicería y no despotricar de la situación, de los chorizos que andan sueltos, de los impresentables que nos gobiernan y de los perdidos y frustrados que andamos todos.

Así que hay que aprovechar cualquier excusa para levantar el ánimo. Mis padres hoy hicieron 50 años de casados. Ahí es nada. Un par de días, vamos. Con sus más y sus menos, siguen juntos, con nosotras. Con sus ganancias y con sus pérdidas, que de todo hay en estos años. Y aún así, nos juntamos para celebrarlo. Porque hay que celebrar, hay que alegrarse, hay que echar unas risas.

Hemos de negarnos a perder lo bueno, a no aprovechar los momentos, las personas. La charla sosegada, las risas, las bromas, son vitales. Es urgente recuperar la ilusión. Es necesario recuperar parte de lo que nos caracteriza.

Por mis viejitos, en cuanto podáis, reír con todas vuestras ganas. Con todas vuestras fuerzas. Si ellos han llegado hasta aquí, nosotras también.

jueves, 24 de mayo de 2012

ALGO BUENO VA A PASAR

Tras un par de meses un poco "pa'llá", con problemillas domésticos, contables, emocionales, y demás cosas de la primavera, parece que va aclarando.

El saber popular tiene distintas frases para esto. Que si después de la tormenta viene la calma, que si no hay mal que cien años dure, que tal y tal.

El caso es que vamos recuperando el nivel de flotación. Por tanto, una buena noticia, entre tanta necrológica económica y social que satura los medios.

Soy una persona muy positiva, es difícil que lo vea todo negro, que no vea salida, que me mantenga en la oscuridad mucho tiempo. Pero algunas veces hay que echar más energía de la prevista. Requiere un mayor esfuerzo. Hay temporadas en las que no te ves con suficiente fuerza como para mantener las velas y soplar para que todo ande.

Los pesimistas no lo saben, pero cuesta mantenerse optimista. Hay que emplearse con intensidad y devoción, para no decaer, para no ser arrastrada por la corriente. Y más con la que está cayendo. No se trata de ser imbécil y obviar lo que hay. Es una forma de afrontarlo, de encauzar la energía. De luchar contra los elementos con otro talante, vamos.

Algunas veces me acuerdo de eso de unirse con la energía universal, pues si tu estás decidida, el universo te apoyará. Pero no termino de confiar en que esté el universo tan desocupado como para dedicarme sus influencias. Soy espiritual, pero creo que me faltan un par de puntitos para casar todo eso.
Afortunadamente, la luz asoma. Y eso si que es una buena noticia.


miércoles, 28 de diciembre de 2011

CONSERVAR LA INOCENCIA

Hoy en el santoral, se recuerda a un montón de críos. Aquellos que murieron porque el político de turno intentaba cortar de raiz el problema de un tal Jesús en el futuro. Como se ha visto, falló.

Hoy, por tanto, es el día de mucha gente. De todos los que conservan, aún siendo talluditos, un poco de la inocencia de la infancia. Por pequeña que sea esa porción.

Hoy es mi santo también. Me incluyo, me resisto a que me excluyan, a autoexcluirme o que me expulsen tras robarme toda la inocencia. Y eso que ya estoy muy maleada.

Quiero ser inocente y creer un poco en el hombre.
Quiero creer que podemos cambiar las cosas.

Soy inocente para creer que podemos mejorar.
Soy inocente como para imaginar un mundo mejor.

Inocente como para creer que, con la que está cayendo y los periódicos a reventar de malas noticias, asesinatos, robos, crisis, eres y demás, ningún tiempo pasado fue mejor.

Quiero ser inocente y luchar por acercarme a todos con una sonrisa, brindar mi apoyo, mi cariño, mi escucha. 

Quiero conservar inocencia suficiente para poder trastear con un niño y que no piense que soy un vejestorio.Quiero conservar la creencia en las hadas, los ángeles, el ratoncito Pérez, los Reyes Magos y los extraterrestres simpaticones.

Soy inocente, por lo menos un poco. Para poder afrontar tanta dureza, dolor, esfuerzo, sinsabores, descreimientos, desidias y desigualdades.

Quiero ser un poco inocente y creer a pies juntillas que puedo aportar algo para mejorar el mundo que me rodea.

domingo, 27 de noviembre de 2011

¿DE QUÉ PREOCUPARNOS?

Ya pasaron las elecciones. Ya somos todos pitufos azules y amigos de las gaviotas. No hay de qué preocuparse, nada que temer.
Desde hace años y cada vez con más frecuencia he podido escuchar voces que dicen, que decían, que ya no hacía falta hacerse visible a diestro y siniestro, que la igualdad era algo real, que si la lucha era cosa del pasado. No se si os encontráis en ese grupo.
No se muy bien de dónde se sacaron esa extraña idea. Supongo que son personas afortunadas, que tienen un ambiente familiar, laboral, de barrio, de amigos, excelente. Donde nadie le hace nada que no hiciera con cualquier otro. Personas que no quieren viajar más allá de su pueblo. Y que les importa poco la vida de adolescentes, hombres y mujeres de todo el planeta.
Pero si das un paso más allá de tu estupendo mundo, las cosas ya lucen de otra manera. O te has casado, o resulta que ahora si que te planteas formalizar tu relación ante las autoridades. O puede que te estés planteando aumentar la familia, o cambiar de trabajo, o de barrio, o de parroquia.
Hay tantas cosas por hacer. Hay tantos pasos hacia atrás en tantos lugares del planeta, que no entiendo esa actitud.
He viajado a Casablanca el fin de semana. Y todo el mundo me decía que tuviéramos cuidado con manifestaciones públicas de amor. Iba a viajar a EEUU y te planteas muy seriamente la consecuencia de poner en el papelito de acceso al país que estás casada con otra mujer. Te preguntas si en un trabajo distinto, con otros jefes, con otros compañeros, podrás hablar libremente de tu mujer.
¿Seguiré casada dentro de cuatro años, cuando finalice este primer mandato del PP?¿Podré seguir optando a la adopción? Si aumentamos la familia ¿Tendremos problemas al buscar el mejor colegio?
La verdad es que tengo cada vez más incertidumbres sobre la cabeza. Veo muchas ganas de dar pasos hacia atrás. Escucho muchas palabras sobre mis derechos y que hay que quitármelos.
Espero que se caigan esas absurdas vendas, que sólo son excusas para no afrontar la verdadera realidad. Aquella que nos obliga a luchar día a día, por esa igualdad y ese respeto que todavía no tenemos.  Porque mientras una sola persona sufra por su orientación sexual, habrá guerra que dar.



sábado, 29 de octubre de 2011

NO ES HORA DE ENCOGERSE. SACANDO PECHO.

Ir al médico no es el planazo que te gusta tener. Ir con tu madre, menos todavía. Pero cuando es tu aniversario de boda, estás en la cama con catarro y tu madre viene a verte, no esperas pensar que te habría gustado estar con ella en el médico. Porque ella fue al médico y tú no estabas. Y a ella le dijeron que lo de la cara era cáncer y tú no estabas. 
Porque el día de tu aniversario, tu madre rompe a llorar. Porque no entendió el diagnóstico, pero si la palabra.
Así que hay que sacar pecho, encontrar quien te diga exactamente qué le dijeron. Ponerte las pilas y averiguar de qué se trata. Reunirte con tu madre y explicarle que no todos son igual de malos. Que hay distintos tipos de tratamiento. Que será raro que haya metástasis, que puede... Todo eso que debían haberle explicado en la consulta. Y que se olvidaron de decir.
Los sanitarios somos algunas veces así. Como nosotros lo sabemos, se nos olvida que el otro sólo escucha una parte del mensaje: la que le colapsa. Algunas veces, somos humanos y no damos hueco a los sentimientos porque no sabemos manejarlos. Otras veces sólo es trabajo. Para algún tarado es la mejor forma de escurrir el bulto.
En la mayoría de los casos, no lo hacemos de mala fe. Pero claro, el otro no lo sabe.

jueves, 1 de septiembre de 2011

PROCRASTINAR Y MÁS

Algo habitual en la vida de muchas personas es la delegación de tareas. Y yo no soy menos que nadie. Lo que viene a significar que procrastino todo lo que puedo y que no puedo evitar sentirme un poco culpable. Algunas veces más que otras.
Ahora porque es verano y hace calor. Antes porque estaba a punto de irme de vacaciones. Y, un poco más atrás, porque estábamos en lo más frío del frío invierno.
Total ¿Para qué? Pues para perder el tiempo principalmente. Para ver la televisión, empezar lecturas que no terminé o iniciar actividades para luego dejarlas colgando.
Pero he decidido algo importante. Juntar Septiembre y Navidad. Momentos ambos de promesas y planes nuevos. Me he reunido conmigo misma y, en un hecho sin precedentes, me he perdonado todo. Hasta por expulsar la primera papilla en la pechera de algún familiar incauto. Hasta del pecado original, ese que viene de serie.
Eso para empezar.
A continuación, he cogido un bloc en blanco y he escrito una lista de tareas, deberes, puntos a mejorar y proyectos a realizar.
Cuando llevaba unas cuantas hojas rellenas, las suficientes, las he reunido todas, me he abanicado un rato y después las he tirado a la papelera.
Si haces lo mismo, de la misma manera, siempre obtienes el mismo resultado. O eso dicen.
Así que me he tirado en el sofá buscando un nuevo camino. Y puede que, sin querer, hayamos encontrado esa senda de baldosas amarillas.
Nos marchamos, nos mudamos. Sin marcha atrás. Borrón y cuenta nueva. Campo por ciudad. Nueva casa, nuevas posibilidades.
Y allí, empezar las cosas de otra manera. Buscar nuevas formas de hacerlas. Nada de los viejos caminos trillados. Y poco a poco. Menos listas pero más sinceras y realistas.
Ah, ¿Alguien busca piso por Carabanchel?

lunes, 27 de junio de 2011

LOS NEOYORQUINOS ME ENVIDIABAN

Estos días nos congratulamos todos, por lo conseguido en Nueva York. Por fin, un bastión, un guía, un estado insignia entre los estados americanos, ha votado a favor de los matrimonios entre personas homosexuales. ¡Ole por ellos!
Y escribo corriendo y emocionada a una amiga, preguntando por la fecha de su boda, para comprar los billetes baratos -que la crisis es la crisis-. Estos americanos, siempre tan modernos, tan liberales, tan a años luz de nosotros.
Y lo escribo desde el ordenador contiguo al de mi esposa. Que trastea con el suyo, muy concentrada en su trabajo. En el salón de nuestra casa. La que compartimos desde unos meses antes de casarnos. Porque hace ya más de tres años que me casé con mi mujer. Con la persona que me ama, me apoya, me necesita, me anima a ser mejor y hacer más cosas, etc.
Lo escribo desde la rutina de la vida diaria. Lo escribo desde la experiencia de hablar orgullosa de mi mujer, a quién me quiera oír. Normalizando la vida que me hace tan feliz.
Lo escribo desde Europa, desde un país, que algunos ven, de toros y pandereta.
Lo vivo en un país, que otros europeos creen que es atrasado y poco moderno.

Pero aquí puedo vivir con mi familia, con mi mujer. Y compartir la crisis, las penas familiares, las consultas médicas, las familias políticas, etc. Puedo ir con ella a la Puerta del Sol y acampar.
En este país, que incluso nosotros, tan poco dados a decir cosas bonitas de nuestro propio país, denostamos con más frecuencia de lo que deberíamos.
Queda todavía mucho por conseguir, a todos los niveles, pero de eso se trata. Arrimar el hombro y corresponsabilizarnos de dar un paso más en todos los ámbitos de la vida. No esperar a que otros lo hagan por nosotros.
Porque aquí ocurren muchas cosas, y muchas de éstas son buenas.

miércoles, 18 de mayo de 2011

#nolesvotes PIENSA EN TI POR UNA VEZ

Amanecemos estos días con la Puerta del Sol revolucionada. La red está hecha una autopista de noticias e informaciones, de consignas. Algo se mueve.

Estábamos tan asqueados de todo que no veíamos ni la opción de levantar la mano y gritar "¡NO ME ESTÁIS AYUDANDO!¡NO ME ESTÁIS REPRESENTANDO!"

Yo soy una currita, una madrileña, española, europea, persona del mundo, que no puede estar gobernando un país. Y por eso, a través de mi voto, delego en personas "de confianza" para guiar el barco en el que voy. Y últimamente, parece que ésto se mueve con el piloto automático.

Tanto unos como otros deberíamos estar hasta las cejas. Ni los de derechas ni los de izquierdas. Ninguno está poniendo la carne en el asador. No me puedo creer que los que son afines al PP no vean la jugada de sus mandatarios. Veo asombrada, como Rajoy agacha la oreja frente a Camp y le llama amigo y se abrazan. Veo como Esperanza jode la educación y la sanidad. Veo como Zapatero está paralizado y sin ideas que no vengan de Europa. Y de Europa ya ni hablamos -para ayudar a un país "amigo" le prestan dinero a un interés indecente ¿eso es ayudar? coño con amigos así...-.

No es que Zapatero no tire de España. Es que el PP tampoco hace su trabajo desde la oposición. Y que no se escapen ni PNV ni CIU cada uno a lo suyo.
¿No se puede buscar un poco más?

He leído la propaganda de los grandes, que llenan mi buzón y mi barrio, y siento un desinterés creciente por sus palabras. NO creo a ninguno. No hay caras nuevas, no hay sangre nueva en ningún partido. Es como la radio, todo radiofórmula, nada de arriesgarse con grupos desconocidos -ni una canción al día se les dedica-.

Y la prensa ¡UFFF! Ayer me quedaba ojiplática. En la SER, que se supone que tienen que informar, coñe que son periodistas. Y no veas cómo estaban poniendo a los presentes en la Puerta del Sol. Ellos que han vivido nosecuantas cosas y que lo han pasado fataldelamuerte cuando eran jóvenes. Abuelitos con sus batallitas. Batallitas condescendientes de gente que no pasó lo que está pasando ahora. Así que no me cuentes que currabas como un desgraciado, yo también lo hago y me han bajado el sueldo ¿En qué año te lo bajaron a ti?

Antes que la juventud no se movía, ahora que para qué se mueven estos melenudos. Que si ahora viven mejor, que si lo quieren todo sin esforzarse, que si son cuatro con litronas. Que si gente sin futuro.

Pues creo que están es todo su derecho a hablar, a tomar las calles, a gritar su desesperación que es la mía. Allí también hay madres, jubilados, abogados, médicos, vecinas, fontaneros, informáticos, gays, niños, padres de familia.

¿Quién eres tú para juzgar desde tu micrófono?¿Tanto molaba en Libia, Túnez, Egipto, Yemen, etc?¿Y en casa molesta?¿Te molesta?¿Te van a quitar el puesto, el micrófono, los oyentes?

Puedo salir a la calle y cortar el tráfico para que un equipo y sus fans celebren una copa -de la cual no me toca ni la cintita azul y roja- Puedo tomar la Cibeles, Las Ramblas. Pero no para gritar desesperación. Me dejas que corte las calles para ver una misa, pero no para exigir responsabilidad. Creo que la calle es para todos y por igual. No quiero que se la quites a ellos, pero quiero que me la dejes a mi también.

Piensa qué vas a hacer con tu voto el 22 de Mayo. Piensa qué supone votar a uno u otro, votar en blanco, nulo o no votar. Cada cosa significa algo muy distinto y, algunos se equivocan en lo que creen.
Pero haz algo, no te dejes llevar por la inoperancia y el marasmo del cansancio.

jueves, 7 de abril de 2011

LA ESPERA

Ya os he contado alguna entrada anterior, que nos hemos arremangado y nos hemos metido en el lío de acoger algún infante. Y eso conlleva un montón de cosas. No de trámites, que a fin de cuentas sólo son papeleo, colas, solicitudes y poco más.

Pero te mandan deberes para conocerte un poco más y ver que no lo vas a matar, ni pegar, ni te maltrataron a ti, ni lo vas a insultar a la primera de cambio. Asegurarse para que el acogimiento no sea un parche para una maternidad frustrada. Aclararte pros y contras y un montón de temas más.

Esos deberes, donde tienes que hablar de ti, de la pareja, de la familia, de la educación, de los amigos, de los valores transmitidos, del trabajo, etc. Te obligan a parar, a meditar. Te hacen pensar las cosas, cómo son y por qué son así, por qué las haces así. Te lleva a un espejo y te obliga a ser un poquito más sincera de lo habitual. Te obliga a hablar.

Yo he aprendido un poco y me he reído con arrobita otro poco. Es un ejercicio que todos deberíamos hacer de vez en cuando.

Pero el proceso de acogida también ejercita tu paciencia. Eso sí, no tanto como la adopción -que casi parece que estás preparándote para Dalai Lama-. Las esperas se hacen constantes. Esperar que llegue un documento, esperar para que te citen, esperar para que llegue la entrevista. Volver a esperar para la próxima llamada, que dará pie a la espera para la próxima cita. Al menos, cuando tienes una fecha, sabes que la espera tiene ya un fin cierto. Cuando esperas la llamada no sabes nada.

Mientras todo eso sucede, tienes que ir ahuecando espacio. Que no está bien, acomodar al niño entre tu mesa de despacho y las novelas completas de Jean M. Auel. Porque los críos necesitan ese espacio vital que llaman.

A mi me gusta leer. Y cuando no tenía ordenador, leía los libros de siempre. Incluso de los gordos con letra pequeña. Y arrobita también trajo los suyos. Algunos pensarían que vivimos en una prolongación de la biblioteca del barrio.

Y, bueno, me alegra saber que puedo dejar libros en la biblioteca y ellos les dan una segunda oportunidad. O los integran en el fondo bibliográfico o los dejan en un espacio libre, para que la gente los pueda llevar. Así los libros, como los muñecos de "Toy Story", siguen con su función principal.
Bueno, que no se cómo he acumulado tanto libro. Y, de pronto, me encuentro con libros que no he leído y lo quiero apartar para leerlo. Y recuerdo otros y lo que les rodeo y sus pequeñas historias... No sabía yo que fuera tan entretenido hacer hueco en la habitación



Seguiremos esperando, y mientras, el hueco agrandando.

miércoles, 23 de febrero de 2011

23F: QUÉ HUBIERA SIDO DE MI SI...

De la película sobre le 23F que se estrena ahora
Hace 30 años hubo un intento de golpe de estado. ¿Qué hacíais vosotras? Yo tenía once años por aquel febrero.  Mis padres me fueron a buscar a la academia. Y eso que no me había dado tiempo a hacer alguna fechoría.

No vi lo que se suponía que se nos venía encima. Para mi no fue la noche de los transistores, pues me mandaron a la cama sin contemplaciones.

Por aquella época no andábamos respondiendo a preguntas de novios -no nos atacaban a cada rato con esa preguntita estúpida en la infancia-, y mucho menos de novias -eso ni se planteaba y menos a mi tierna edad-.

Todavía me parecía una asquerosidad de adultos el besarse en los labios (y con lengua ya ni os cuento). Y era lo máximo que se veía en la tele.
Pero se que si hubiera triunfado, no tendría lo que ahora tengo. No me habría casado con arrobita, no sería feliz a su lado. No estaría pendiente de acoger un niño. Yo que se si habría montado una empresa o tendría este blog.

Puede que estuviera haciendo la vida imposible a un muchacho inocente -y hasta creo que se a cual-. O puede que supiera esquivar el altar y vistiera a santos o santas. O, dando el giro hacia lo femenino, me podría haber metido en un convento. A vivir en latín y con faldas por todas partes (que la cabra tira al monte).
.
Afortunadamente, no se lo que es vivir en una dictadura, ni ganas de saberlo. No lo quiero conocer de primera mano. Si se lo que es no ser igual ante la ley. No tener los mismos derechos. Querer lo que tienen todos (casi todos) y tener que defenderlo frente a la indiferencia, a la negación, a la oposición, de aquellos que lo tienen y no lo valoran. 
Se lo que es tener que esconder algo, porque tu trabajo o tu integridad peligran. Y no es plato de gusto.
Para que encima tuviera que sumar que me persiguieran por ser de izquierdas. 

Creo que tuve muuuucha suerte. 

Triple suerte: 
  • por española, 
  • por mujer y 
  • por lesbiana.


jueves, 6 de enero de 2011

AIRES DE CAMBIO


Bueno, parece que ya terminaron las últimas-primeras fiestas del año. Quedaremos en el dique seco de las fiestas patrias, hasta dentro de unos meses.


Todos, de una u otra manera, con más o menos intensidad, nos proponemos cosas nuevas. O viejas, de tanto plantearlas en enero. Yo no soy muy distinta. Siempre piensas que el principio de un año es un buen momento -tan bueno como el 22 de marzo- para plantearte cambios, revisiones, mejoras. A fin de cuentas, es un punto de partida claro para poner plazos: Antes del verano, hasta Semana Santa, de aquí a las próximas Navidades, etc.

Este año creo que va a ser un año intenso y de muchos cambios. 
A nivel de laboral, a nivel personal y familiar. Obras en casa, certificados de formación, afianzar el renacer de la empresa y cómo lo debe hacer, cuidar de la familia, etc. Parecen muchas cosas o pocas pero gordas y requieren su tiempo. Pero un año da para mucho.

Hemos decidido no dejarnos llevar y provocar nuestros propios cambios. Luchar por ellos. Crear nuestro futuro, no dejarlo llegar y punto.

Tengo claro que no voy a mantener en mismo nivel e intensidad todo el año. Pero pienso mantener este objetivo, pensamos mantenerlo. Y al final del plazo, veremos todo lo conseguido. Y una cosa, una única cosa, nos parecerá un éxito. Será un éxito, porque habremos luchado por ese cambio.

No dejemos pasar una hora, un mes, sin hacerlo nuestro. Pongamos nuestra vida y nuestro empeño en ser nosotras quienes manejemos nuestras vidas.

Si, porque estoy convencida, lo que necesitamos para conseguir nuestros objetivos, es creer en nosotras mismas. 

lunes, 22 de noviembre de 2010

EL SENTIDO DE LA VIDA

¿Habéis sentido alguna vez un vacío en el pecho? ¿Habéis descartado problemas cardíacos y el vacío continúa? ¿Habeis abierto los ojos y, sin saber el motivo, os habéis sentido mal? Bueno, ni mal ni bien, ni todo lo contrario. Haciendo cosas por hacer, porque es lo que toca, lo que se espera, lo que te sucede sin apenas autorizarlo.
Y, mientras esto sucede, mientras hacéis lo de siempre, os asalta el gran interrogante, el vacío existencial ¿Para que estoy aquí?¿Cuál es el sentido de mi vida?
Supongo que hay gente que lo tiene clarísimo. Ganar dinero, triunfar, ser el primero en los negocios. Ayudar a salvar vidas en el Congo o servir a Dios (úsese el que nos toque más cerca). Pero para muchos no es así.
Vivimos superando escollos, intentando llegar cuerdas a la noche. Nos levantamos y nos plantamos frente a una interminable lista de tareas. Y, sin más, nos ponemos a la tarea. La tarea de sobrevivir.
¿Eso es todo?¿Es ese el sentido de la vida?¿El fin último de nuestro paso por el planeta? Sinceramente, no  lo creo.
Soy mujer, esposa, fisioterapeuta, hija, familia en general, amiga, enemiga... Me cuelgan de los hombros muchas etiquetas. Así que ¿Cuál es ficha que elijo para buscar el sentido de mi vida?¿Es tan importante? A fin de cuentas, vamos viviendo -y no tan mal- sin tenerlo claro.
Yo creo que el sentido de la vida es la felicidad. Feliz en todos los aspectos. Que no quiere decir que todos tengan que llegar a la máxima felicidad. Sino que yo, que participo de todas esas tarjetas, sea feliz. Y así lo expandiré por todas mis vidas, todas mis vertientes.
La vida es en si, el sentido. Vivir, llenar de vida nuestras jornadas. De emoción, de sentimiento, de energía. De lucha.
Para ello, debemos tener el valor de sentarnos frente a nosotras mismas. Y plantearnos qué nos da la felicidad, que tira realmente de lo más íntimo. Ah!, y no busquemos altos ideales ni zarandajas elevadas. Seamos realistas. Puede que nos encante dormir, coser, leer, puede que nos llene tirarnos al suelo con niños y hacerles reír. O conseguir que alguien ande. O que este mundo sea un poco más justo.
Si no eres feliz, no puedes compartir felicidad alguna.
Desgraciadamente, a casi nadie le enseñaron a buscar la felicidad, a examinarse sobre si el camino que llevan sus pasos son los que quiere, los que le proporcionan ese bien tan preciado.
Podemos empezar, como nos pasa muchas veces, por saber qué no nos da la felicidad. Qué de nuestras vidas es lo que no casa con nosotras. Ya es un buen punto de partida. Puede ser que sea lo que los demás nos han dicho. Y eso nos llevará a la mayor infelicidad, insatisfacción y vacío. 
Pero nuestra vida y el más profundo sentido de si misma, no puede estar dictado desde el exterior. Únicamente nuestra voz, nosotras mismas, somos las que podemos determinarlo. Darle forma y nombre. 
Y si nos hemos equivocado, cosa que pasa con frecuencia, debemos parar, reconocerlo y cambiar el rumbo. Tener las narices para decir, no voy por el camino que me marqué, que me llena, que me hace ser realmente yo. 
Puede que te guste enseñar. Si, eso está muy bien. Pero quizá la vida y sus oportunidades - a fin de cuentas hay que comer y pagar la hipoteca- te llevaron a un trabajo que ya no te satisface. Puede que no lo puedas dejar porque si. Busca en la propia jornada un punto de ese amor primitivo por la docencia. O busca fuera. Una ONG, por ejemplo, donde dar rienda suelta a tu profundo sentido de trabajo con los demás.
O puede que te guste perderte entre libros, o pintar aunque no lo hagas como un genio. Lo haces tú y te gusta. Ya está, a ti te vale. 
Una vez que encontramos el sentido de nuestra vida, nos damos cuenta de que no es la meta, sino el camino. Y ese camino tendrá altos y bajos, pero si que será nuestro camino. Nuestra vida y nuestra felicidad. Elegida por y para nosotras.

sábado, 2 de octubre de 2010

NO ES MOMENTO DE CULPARSE

Estamos como estamos.
Por culpa del ladrillo, de los bancos, de los que se hipotecaron por encima de sus posibilidades. Por... nunca por nuestra culpa -eso nunca-. Ni un poquito porque ¿Habéis conocido a una sola persona que se meta en el saco de los culpables?¿Aunque sólo sea un dedito? Bueno, pues no seré la primera. Yo tampoco he sido.
Aunque, estando así las cosas ¿Importa ya? Salvo para no repetir -si es que somos capaces de aprender de nuestros errores-.
En la tele, la prensa, internet, etc. Nos machacan con el pase de pelota contínuo, de tejado en tejado. Con el "Qué mal estamos" y "Qué peor vamos a estar".
Estamos rodeados de agoreros que empañan cada jornada un poco más. ¿No podríamos dar un poco de luz a otra parte de la realidad actual?
¿No podríamos discutir ideas, proyectos, pros y contras? Y después, digo yo, llevarlas a cabo. Que no todo sea quejarse y tirar por tierra a los demás, o morirnos de envidia.
No todos los empresarios son unas bestias peludas, ni todos los trabajadores unos santos. He conocido empresarios que han dado todo por su empresa y trabajadores que sabían muy bien marear un expediente por todo el edificio.
Pero, ya digo, no es el momento del "Y tú más". Creo que es el momento de arrimar el hombro y ayudar a las buenas ideas, a la buena gente, a los buenos empresarios, a los buenos trabajadores.


jueves, 26 de agosto de 2010

CAMBIOS, CAMBIOS, CAMBIOS

La vida, algunas veces -o todas que no soy tan sabia como para discernirlo-, tiene sus propias ideas para la tuya en concreto.
Tú haces planes, apuestas por un futuro personal, laboral, social o todo junto. Y va la vida y cambia la partida, o el juego. Aunque te deja las mismas cartas. Y ¡ALA! ahí estás tú, con cara de idiota y sin saber si tienes que hacer tríos, envidar o cantar las cuarenta.
Así estoy yo.
A principios de verano andaba planeando campañas publicitarias, lanzar nuevos proyectos en la clínica, folletos, pps, entrevistas aquí y allá. Con vistas a comerme el mundo en septiembre.
Pues no. A los dos parpadeos, me encontré con todos los trastos metidos en un trastero, con una camilla portátil y mis manos. ¿Qué pasó? Nada importante. Me quedé sin local y sin todos los proyectos.
Tras unos días de desconcierto y sin dejar de hacer lo que se -arreglar gente-, hemos vuelto a encarrilar las cosas. Eso si, en una dirección completamente distinta. O no. A fin de cuentas, son nuevos proyectos, nuevos planes, nuevas realidades.
Afortunadamente arrobita siempre está con un ojo en su ordenador y otro en mis proyectos. A la distancia justa, sin darme de lado, ni avasallarme. Ya veis la suerte que tengo.
El caso es que ahora, para que negarlo, estoy bastante a gusto. Me gusta el cambio. Me ha dado una buena bocanada de aire. Y cosas que había aparcado han vuelto.
Así que, supongo, que la vida ha cambiado la partida, y con mis cartas me ha favorecido.
Así que puedo decir que he vuelto a muchas cosas. Y esto significa, que disfruto más.



viernes, 25 de septiembre de 2009

VERTIGO


Se acerca Octubre. Se aproxima el 1 de Octubre. Siento que voy a dar un salto al vacío. Me acerco al borde, no puedo evitar mirar hacia abajo. Y, claro, siento vértigo. Puede que sea absorvida por el precipicio.

Debería mirar al frente. Cuando se da un salto se mira al frente, hacia el punto que queremos alcanzar. Nadie mira al suelo por encima del que pasa. Es cuestión de estrategia. Si miras hacia lo que te saltas, te caes, te das, lo rozas, ... pierdes.

Pero cuesta.

He dado un paso adelante, en este momento en el que sólo los locos y los visionarios los dan. Pero es ahora o nunca. Creo firmemente, aunque tiemble por fuera, que es el momento y el lugar. Y por eso lo hago. Incluso cuando parece que me bloqueo y me paralizo.

Cuento con arrobita, que me da la mano, me sujeta, me empuja, me calma,... tanto como yo la dejo, claro. Que se que no soy fácil.

Nos veremos al otro lado... o en el hospital, sección escayolas varias.

viernes, 3 de agosto de 2007

Pues ahora, no me da la gana.

Ya estoy empezando a recibir noticias de la evolución de mi coche. Y, como no gozamos de seguridad social para autos, la mejoría se mide en euros.
Bueno, pues entre pitos y flautas, nos vamos ya a por el medio kilo, digo 3000 €. Y eso, sin tener seguro que viva para envejecer conmigo. Y me pregunto ¿Realmente me merece la pena?
Cuando le relataba dichas cuitas a mi amiga Roser, estuvimos enumerando todas las cosas buenas que se me avecinan, por utilizar el transporte público - en sus diversas vertientes -. Si, si que tiene aspectos positivos:
  • Ahorro mensual de gasolina.
  • Ahorro anual del seguro y del impuesto por desgastar las calles del ayuntamiento.
  • Despreocupación por robos y vandalismos varios.
  • No desaprovechamiento de la famosa última copa del conductor.
  • Aumento del gasto energético de mi propia persona.
  • Estilización de la figura.
  • Aumento de los conocimientos a través de más tiempo para la lectura.
  • Nuevas amistades.
  • ...

Así que ahora, aprovechando esta oportunidad que se me brinda. NO ME DA LA GANA. No quiero buscar bajo las piedras los dineros. ¡¡VIVA EL TRANSPORTE PUBLICO!!

"...Caminante no hay camino,

se hace camino al andar..."



viernes, 8 de junio de 2007

Tengo mis razones


Sabes que mi mente inquieta no descansa. Tu ausencia, por breve que sea, le hace moverse más. No se por qué vericuetos marchó. Ni detrás de qué salió corriendo. Sólo se que me llevó a un frondoso claro. Un lugar íntimo y cálido. Una pradera protegida de la mirada de extrañas. Donde quedé apabullada por la decoración. Innumerables razones para esperarte. Y no te puedo decir cual es más importante. Es más, todavía no terminé el recuento.
Bueno, te participo aquellas que cuelgan más cerca de mi vista, aquellas primeras que puedo rozar con mis dedos sorprendidos:
  • El sol al caer la tarde.
  • Mi almohada.
  • Los kit kat.
  • Un recodo del riachuelo de nuestro mundo.
  • La luna en cuarto creciente.
  • Los bailes.
  • Las palomitas.
  • Los paseos por la playa.
  • Tu risa.
  • La salud de mi corazón.
  • Las gotas de nuestro sudor.
  • Tus besos y mis labios.
  • Mis manos y tu piel.
  • Nuestro hueco en el sofá.
  • Toby.
  • El batir de alas de nuestras hadas.
  • El km 0 de la Puerta del Sol.
  • La música en castellano.
  • Los viajes en moto.
  • Los fines de semana de escapada.
  • Los copos de nieve.
  • Mi deseo por ti.
  • Mi trocito de tu corazón.
  • Cada amanecer.
  • La estrella fugaz que se lleva mi deseo.
  • El rumor del río.
  • Las canciones en el coche.
  • La siesta.
  • Las chicharras en verano.
  • Los tréboles.
  • Los botones de tu camisa.
  • El crujir de la nieve bajo tus pies.
  • Los duendes.
  • Todos los inviernos.
  • Los próximos veranos.
  • Las olas.
  • El volar cometas.
  • Frases tatuadas en la arena de la playa.
  • Mis palabras gastadas.
  • Las primaveras pasadas y las que están por venir.
  • Los otoños con sus hojas doradas.
  • ...

En cualquier momento, me ausento, y recojo otro cesto. Mientras sonrío y las miro una a una. Las reconozco, las hago realmente mías. Me lleno del aroma de tu cuerpo en cada una. Reconozco en su tacto, tu piel. Y en todas tu calor.


martes, 8 de mayo de 2007

Esperanza


Esperanza. Me llena la esperanza. La noto crecer fuerte y sana en mi interior. Se alimenta de ti y de mí. De nuestros latidos, de nuestras risas. Como una cría golosa, engulle chocolate de risas y mermelada de bromas. Como una hija buena, se alimenta de cucharadas de miradas y taquitos de conversación. Como descendiente revoltosa, me esconde regaliz de besos y nubecitas de suspiros.

La cuido y la mimo para que crezca con salud, con la fuerza de un roble. Le dosifico los besos azucarados, y los dulces de tus manos. Comparto con ella la sopita de tus caricias y el corderito tierno de tu cuerpo. Exprimo cada mañana nuestras palabras y le doy un zumo de felicidad diario. Me dejo engañar para que se lleve, bajo la blusa, galletas de caricias compartidas, rellenas de sueños e ilusiones.

Nada le puedo negar. Porque me mira juguetona y me dice que tú estás ahí. Que está decorando nuestro rincón. Ya me explica los huecos que va organizando. Aquí tus manos, allí mis labios. En esta esquina los recuerdos de las primeras veces de todo. En la balda de arriba la enciclopedia de las palabras que nos pisamos justo antes de reír. En la central, las fotos de nuestras yemas rozándose, de nuestras manos jugando. Frente a ella hay un sofá para nuestras tardes de palomitas. Y frente a ella la videoteca de nuestros mejores momentos, los épicos, los románticos, los de risa, los inconfesables, todos nuestros. A la derecha, la torre de CDS con nuestras canciones y nuestras palabras, las dichas, las que diremos, las que nos devuelven cada día la emoción del primero.

En el cesto del suelo, nuestros sonrojos, nuestros tímidos silencios y los borbotones sin sentido, fruto de los nervios de nuestra proximidad. En el revistero las noticias importantes que pueblan los pequeños y grandes momentos. Ella va dando forma a ese huequito que pronto se convertirá en nuestra total y completa realidad. En ese mundo que nos tiene preparado.

Siento que hoy soy la hija predilecta de esperanza. Ella es mi madre y mentora, en estas mañanas de primavera. Ella es mi hija, mi adolescente, mi apuesta de futuro. Ella será nuestra realidad. Ella es la madre que me guía y me alienta. Es la amiga que a ti me lleva. Ella es promesa.

Tú eres realidad.