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martes, 13 de enero de 2015

RABIA POR LOS TIEMPOS PERDIDOS



Ultimamente estoy muy revisionista. Y le ha tocado también a las estanterías más altas. Al final, y siempre que superes el síndrome de Diógenes, tienes que tirar papeles. Y, quien dice papeles, dice ropa, calzado, figuritas, cachivaches, etc.

Hay que hacer hueco al género nuevo, sea lo que sea. O, sencillamente, hay que aligerar la mochila. Nos aferramos a cosas muertas, a recuerdos marchitos, a gente que ni está ni se le espera.


El caso es que estaba plantada frente a la estantería, cogí un archivador decidida a hacer sangre entre los viejos documentos. Abrí la primera carpeta y leí por aquí y por allí. Recordé el momento y las personas y eché cuentas con los dedos. Algo se removió en mi interior.

Cierta rabia contenida me poseyó. Y escuché esa vocecita interior cabrona, poniéndome a parir. Si, mi voz interior es que es muy así, con su genio. Y si me tiene que poner a bajar de un burro, pues me pone y punto.

¡Cuánto tiempo perdido!

Que si, que si. Que ahora puedo venderlo como una lección. O como un tiempo necesario. Puedo pensar que en ese tiempo me pasaron cosas estupendas y tal. Si, ya.

Pero yo hablo de horas, minutos. No de todos esos días, meses y años. En su totalidad no digo que estén perdidos. Pero, en cada uno de esos días, dejé caer horas del reloj por inacción, por correr en dirección equivocada. O perdí mis oportunidades, por cumplir las expectativas de otros.

No. Eso no me puede volver a pasar. Cada minuto de mi vida es mío. Es imprescindible para mi y sólo para mi.

¡Qué gusto rasgar el pasado y sus equivocaciones, en esos papeles!




domingo, 8 de enero de 2012

JURO QUE YO NO ERA ASÍ

Como ya os he contado, nos hemos mudado hace poco. Con la historia de los trabajos, las fiestas y algunas cosas más, todavía tenemos ambas casas como si hubieran sido robadas. Ya tenía yo ganas de aposentarme tranquilamente en nuestro nuevo y flamante ikea-sofá y dejar de mirar con envidia a los gatos -que pasan media jornada desparramados en él-.

Han pasado por aquí, como los ministros, mis amados suegros en visita relámpago. Han echado una mano con una chapucilla, han compartido unos granillos de arroz y se han ido corriendo.
Ahhhhh, todo el sofá para mi...

Pues no. Me ha entrado un no-se-qué-qué-se-yo, y llevo toda la jornada -al igual que ayer- trasteando, moviendo, colocando, ordenando, limpiando, etc. Que no se si soy una sola o tengo una hermana gemela.

Chicas que tenía una parte de mi cuerpo tirando hacia el sofá y otra parte tirando hacia todas partes.

Que yo no sabía que era así. Desconocía que tuviera un gen materno tan dominante. Se ha despertado la fiera que hay en mi. Que casi me he obligado a sentarme en el sofá -en el cachito que mis gatejos han tenido a bien cederme-.

Y no veas lo bien que se está. Aquí, con las patitas propias estiradas y trasteando con el portátil. Pero ese gen rabioso, de organización, limpieza y demás cosas terribles, lucha por volver a tomar el mando. 

No es fácil aguantar. Pero es que voy a empezar la semana más cansada de lo que terminé la anterior. Y así no se puede llegar a ninguna parte. Así que he dejado las cosas como están y seguiré otro día. Que hay que disfrutar un poco de la jornada. Que yo no era así, de verdad. Yo era una mujer joven, despreocupada, y tal. Y como me descuide, me pillan con el mocho pegado a la mano y mirando con lupa si se amontona el polvo. Esto no puede ser bueno. Creo que me estoy haciendo mayor.



miércoles, 26 de octubre de 2011

SOBREVIVIR EN COMUNIDAD

Estoy orgullosa de mi. Estoy sobreviviendo. Aunque en algunos momentos creo que no podré con el peso de la responsabilidad... y la tontería ajena.
Me ha tocado ser presidenta de esta mi comunidad. Y, como no podía ser de otra manera, ha tocado hacer obras. Entre presupuestos, técnicos que vienen cuando quieren, vecinos histéricos sin problemas en su vida que arreglar y el administrador que es para darle de comer a parte, casi me llevan la respiración.
¿Qué hice para merecer esto?
Si soy buena, no he matado a nadie, no he robado más que nadie, hago mi declaración de la renta y pago cuando me toca.
Menos mal que no llegamos a la docena de vecinos. Si llegamos a ser más... seguro que no hubieran venido a las reuniones. Porque, reconozcámoslo, ODIAMOS ir a las reuniones de vecinos. Nos escaqueamos siempre que podemos. Física o mentalmente. Que yo he hecho más de una lista de la compra en alguna entrañable reunión.
Pero ¡Ay, ay! Cuando te toca presidir. No te puedes escaquear, ni física ni mentalmente. Total, para que luego diga algún vecinito que te tocas el higo y que no haces nada por solucionar su problema. ¡No me *****!
Pero bueno, creo que lo peor ha pasado. Espero que el resto de mi "reinado" sea tranquilo.

jueves, 1 de septiembre de 2011

PROCRASTINAR Y MÁS

Algo habitual en la vida de muchas personas es la delegación de tareas. Y yo no soy menos que nadie. Lo que viene a significar que procrastino todo lo que puedo y que no puedo evitar sentirme un poco culpable. Algunas veces más que otras.
Ahora porque es verano y hace calor. Antes porque estaba a punto de irme de vacaciones. Y, un poco más atrás, porque estábamos en lo más frío del frío invierno.
Total ¿Para qué? Pues para perder el tiempo principalmente. Para ver la televisión, empezar lecturas que no terminé o iniciar actividades para luego dejarlas colgando.
Pero he decidido algo importante. Juntar Septiembre y Navidad. Momentos ambos de promesas y planes nuevos. Me he reunido conmigo misma y, en un hecho sin precedentes, me he perdonado todo. Hasta por expulsar la primera papilla en la pechera de algún familiar incauto. Hasta del pecado original, ese que viene de serie.
Eso para empezar.
A continuación, he cogido un bloc en blanco y he escrito una lista de tareas, deberes, puntos a mejorar y proyectos a realizar.
Cuando llevaba unas cuantas hojas rellenas, las suficientes, las he reunido todas, me he abanicado un rato y después las he tirado a la papelera.
Si haces lo mismo, de la misma manera, siempre obtienes el mismo resultado. O eso dicen.
Así que me he tirado en el sofá buscando un nuevo camino. Y puede que, sin querer, hayamos encontrado esa senda de baldosas amarillas.
Nos marchamos, nos mudamos. Sin marcha atrás. Borrón y cuenta nueva. Campo por ciudad. Nueva casa, nuevas posibilidades.
Y allí, empezar las cosas de otra manera. Buscar nuevas formas de hacerlas. Nada de los viejos caminos trillados. Y poco a poco. Menos listas pero más sinceras y realistas.
Ah, ¿Alguien busca piso por Carabanchel?

jueves, 7 de abril de 2011

LA ESPERA

Ya os he contado alguna entrada anterior, que nos hemos arremangado y nos hemos metido en el lío de acoger algún infante. Y eso conlleva un montón de cosas. No de trámites, que a fin de cuentas sólo son papeleo, colas, solicitudes y poco más.

Pero te mandan deberes para conocerte un poco más y ver que no lo vas a matar, ni pegar, ni te maltrataron a ti, ni lo vas a insultar a la primera de cambio. Asegurarse para que el acogimiento no sea un parche para una maternidad frustrada. Aclararte pros y contras y un montón de temas más.

Esos deberes, donde tienes que hablar de ti, de la pareja, de la familia, de la educación, de los amigos, de los valores transmitidos, del trabajo, etc. Te obligan a parar, a meditar. Te hacen pensar las cosas, cómo son y por qué son así, por qué las haces así. Te lleva a un espejo y te obliga a ser un poquito más sincera de lo habitual. Te obliga a hablar.

Yo he aprendido un poco y me he reído con arrobita otro poco. Es un ejercicio que todos deberíamos hacer de vez en cuando.

Pero el proceso de acogida también ejercita tu paciencia. Eso sí, no tanto como la adopción -que casi parece que estás preparándote para Dalai Lama-. Las esperas se hacen constantes. Esperar que llegue un documento, esperar para que te citen, esperar para que llegue la entrevista. Volver a esperar para la próxima llamada, que dará pie a la espera para la próxima cita. Al menos, cuando tienes una fecha, sabes que la espera tiene ya un fin cierto. Cuando esperas la llamada no sabes nada.

Mientras todo eso sucede, tienes que ir ahuecando espacio. Que no está bien, acomodar al niño entre tu mesa de despacho y las novelas completas de Jean M. Auel. Porque los críos necesitan ese espacio vital que llaman.

A mi me gusta leer. Y cuando no tenía ordenador, leía los libros de siempre. Incluso de los gordos con letra pequeña. Y arrobita también trajo los suyos. Algunos pensarían que vivimos en una prolongación de la biblioteca del barrio.

Y, bueno, me alegra saber que puedo dejar libros en la biblioteca y ellos les dan una segunda oportunidad. O los integran en el fondo bibliográfico o los dejan en un espacio libre, para que la gente los pueda llevar. Así los libros, como los muñecos de "Toy Story", siguen con su función principal.
Bueno, que no se cómo he acumulado tanto libro. Y, de pronto, me encuentro con libros que no he leído y lo quiero apartar para leerlo. Y recuerdo otros y lo que les rodeo y sus pequeñas historias... No sabía yo que fuera tan entretenido hacer hueco en la habitación



Seguiremos esperando, y mientras, el hueco agrandando.

martes, 6 de octubre de 2009

A VUELTAS CON MI SUFRIMIENTO


No se, será mi educación judeocristiana.El caso es que el sufrimiento es inherente a la condición humana. A mi condición humana concreta.

No era suficiente liarme la vida con la obra y la ampliación de la clínica. Ni el aumento de personal. No.

A nivel personal también he decidido que estaba muy tranquila. Y dejándome llevar por aquello de la salud, de lo sano, de lo que se debe hacer. Y no tanto, por las modas y las imágenes que nos asaltan en prensa, radio y televisión. He decidido comprometerme con mi futuro, apostar por mi bien personal más preciado, yo misma. Superar barreras psicológicas y físicas. Abordar un nuevo reto.

Si, me he puesto a dieta.

¡Y ES HORROROSO!

No es sólo tener que llevar una dieta variada más complicada que la agenda de la clínica. No es porque te apetece lo que antes ni mirabas. No es porque tengo que ir al gimnasio y no se cuando. No es por hacer hueco en la clínica para apuntarme a las clases de Pilates (encima me salen gratis) ... Es todo junto.


Como dice el anuncio "¡Me estoy estresaaaaando!"

jueves, 22 de febrero de 2007

TRAS LA TORMENTA... LA JODIDA CALMA.

Ya pasó.
Ya se fue. Ya no es.
¿Y? Es extraño. Tanto estrés. Tanto afinar, buscar, planear, listar. Tanto borrar, añadir, rezar, maldecir y jurar. Después de convocar, contratar, quedar, despotricar y acordar. Tras acompañar, pensar, divagar, reir y enfadar. Pasado el pintar, recortar, soñar y preveer. Olvidado casi el organizar, colocar, pedir y rogar. Superado el cambiar, tantear, comentar, probar, dudar y repartir. Alejado ya el hilar, compartir, hacer y deshacer. Recordando el recibir, presentar, besar y achuchar. Después qué...
Después de tanto verbo, todo es pasado. Hasta mi tensión arterial es pasado. Todo salvo la sensación de alegría y diversión que nos envolvió. Y ese suave aroma a rosa en la mano...
Veo las fotos y casi no me reconozco en esa lesbomoza más colorada que un centollote. No se si hacía mucho calor o tenía fiebre. El caso es que si que debía estar poniéndome malita, con tanta moza cerca. Malita por no poder cruzar unas palabras con todas. Y quien dice cruzar palabras... no seamos estrictas en los conceptos...
Uf, ya no recuerdo cuando "cerré" una discoteca, como las últimas de Filipinas... Ah no, si que me acuerdo, fue el sábado, jejeje. Y quienes mejor lo recuerdan son mis pies... No, no, mi garganta. ¿Alguien vio mi fenomenal y melodioso chorro de voz? Porque la tengo un poco perjudicada. Que se quedó en la disco y tardó tres días en recuperar la conciencia y volver al hogar.
Ainsss, no se si creerme que tanta mujer, de tan variado origen, respondió al llamamiento de esta pandilla de locas. Unas Taraditas ponen un post sobre una kdada. Y les responden un montón más grande todavía de taraditas de la aldea global.
Y bloquearon los accesos a la villa, en tren, coche, autobús, avión y barco (¿Cómo que no? No me seais puntillosas). Lesbomozas por tierra, mar y aire (y dale con querer quitar el mar), para hacer presentes tan estupendos cuerpos... Que ni la pasarela Cibeles, vamos.
Sois estupendas. Y eso se desparramó por todo el restaurante. Si hasta el maitre, al "contaminarse" de tan buen rollito se quería hacer lesbonetero (los hay despistadillos). Y eso que las mozas no se cortaban mucho entre plato y plato... Porque no me imagino al personal de una rentable y respetable empresa sobándose, abrazándose y besándose como nosotras (si la conoceis, pasarme los datos para enviar mi curriculum, por favor)...
Claro que puede que el mozo, se paseara por la sala en el extraño momento de la conjunción de comensales y platos en sus mesas correspondientes. Fenómeno, por otro lado, bastante extraño y apenas visto por alguna lugareña.
Si que tengo un pero, a los que ya pudierais tener por la disco: ¿Por qué se asombró tanto al verme, la DJ de Escape, a las 6 y pico de la mañana por allí? ¿o se asombraba de verme viva? ¿O despierta? No se, no se, tendré que cambiar mi aspecto o ponerme un piercing, para no asombrar tanto. A fin de cuentas, ella también estaba allí y a mi no me sorprendió.
Pero bueno, ahora el chat tiene cien caras. Y se ha vuelto todavía más familiar si cabe (y no hablo de parejitas, lobas).
Y, por favor, la que se llevó mi voz: o bien que me la devuelve o bien que me lleve entera.
Ahora, como todas sois irresistibles, todas todas, os dejo un pequeño video de la kdada que he montado.