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lunes, 30 de agosto de 2010

VALIO LA PENA

Me encontré, trasteando con el Mac, este vídeo. Pone caras a una canción muy escuchada en el coche. Y la verdad, no me canso. Aunque no sea yo quien la pone una y otra vez.
La siento, toda ella, como mía. Y el flaquito este sabe dar con las palabras y las notas que hacen música lo que siento.
A disfrutar.

lunes, 27 de julio de 2009

TUREGANO Y SU MUSICA

Parece que este año estoy muy musical. Que si Miguel Bosé, que si concierto de las velas, que si conciertos en Turégano, que si Rosana en Septiembre... Este año tiene banda sonora, jejeje.

El sábado, disfruté de Carmina Burana. Me encanta, la verdad es que no me canso de esta pieza.

La orquesta fue la Orquesta Sinfónica Estatal Rusa, ni más ni menos. Y las voces, corales Palentinas. Y todos dieron vida a una hermosa partitura. Y me dejaron sin palabras. Pero no sin deditos pegados a la cámara.

Tal es así, que una violinista rusa me dio su correo electrónico - uniendo mundos esto de internet- para que le enviara fotos. Todo porque me pidió que se las hiciera con la suya, pero las pilas se acaban en Rusia, Madrid o Turégano. Y claro, me ofrecí a enviarle las mías. Ahora que no me responsabilizo si le hacen o no justicia. jejeje.



Bueno, como os iba diciendo, todo fue estupendo. Me encantó la orquesta, la coral y la obra. Me quedaba como embobada. Arrobita me miraba y sonreía.

Después de escuchar hasta el himno de Turégano ( de Santiago Berzosa), cuesta irse a dormir.


Me dejé las manos aplaudiendo. Y es que no fue para menos.

Y lo que más me gustó, fue ver gente de los pueblitos, labriegos, ganaderos, gentes muy opuestas a los que van al teatro real de Madrid, disfrutando como enanos. Dejándose llevar por una señora orquesta. Todo un acierto este tipo de eventos. Más de 2000 personas nos juntamos en tan hermosa plaza. Creo que es suficiente respuesta a quien pregunte por qué hacer esas actuaciones en "medio del campo". Porque la gente tiene ganas de disfrutar, porque la cultura no sabe de cuna ni de trabajos. Porque todos tenemos derecho.

miércoles, 15 de julio de 2009

CONCIERTO DE LAS VELAS


¡Por fin!

Tras desearlo años atrás, he podido asistir a los "XVIII Conciertos de las velas" de Pedraza. Esta vez toco a los "Philarmonische Virtuosen Berlin" (Virtuosos de la Filarmónica de Berlín, en castellano de toda la vida).

El sábado, cargada con la cámara, la ilusión y un montón de curiosidad, nos plantamos en Pedraza. Comentaros que me encanta visitarla los domingos por la mañana, cuando está medio dormida, vacía y con la legaña de una noche de trabajo puesta.

A todos se nos notaba cierta timidez y ganas por empezar a encender velitas como locos. Y balanceábamos la varita de cera que nos daban, con poco disimulo. En cuanto pillamos a uno encendiendo una, todos nos pegamos a las paredes. Y dimos rienda suelta a nuestro monaguillo interior. Y nos liamos a prender cuanta velita se hallaba a nuestro alcance. Ya os digo, como críos.

Así que paseamos sin rumbo, haciendo fotos, encendiendo velitas, visitando tienditas o tiendotas (Natura). En el fondo, haciendo tiempo hasta la hora del concierto.

Para no variar, me encontré con una paciente. Así que una no puede ir, ni haciendo el cabra, ni el burro, ni el hortera. Que todo tardaría 0.2 sg en llegar al barrio -y por otro lado, afianzar ya parte de la rumorología, jeje-.

Qué deciros del concierto. Un marco incomparable (¡qué bien queda eso!), unos músicos excelentes, unos instrumentos de cuerda estupendos -digo yo-. Mis conocimientos se limitan a "me gusta" o "no me gusta". Guiada por lo que me dice, por lo que siento, cosas así, emotividad pura. Por allí decían que técnicamente, no había nada que decir. Peeeeeero -siempre hay un pero, vaya por Dios-, que no se habían implicado. Es decir, profesionales pero fríos o distantes.

No llego a tanto como para dar o quitar razón. Yo sólo veía a un par de violinistas moverse como los autistas, hacia delante y atrás. Y pensé que andaban viviendo cada nota. Pero puede que no se refieran a eso.

A mi me gustó. Aunque un grupo de cuerda no es de mis preferidos. Lo reconozco.


Pero me gustaría repetir, la verdad sea dicha. Me gusta la música clásica, lo que me hace sentir.