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domingo, 25 de marzo de 2012

TODAVIA SE ME ESCAPAN LAS MANOS

Todavía se me escapan las manos cuando te tengo cerca. Hoy, en el metro, el tiempo corría a su favor. A favor de mis manos. Despiertas, sin prisa y juntas.

Mis manos cobran vida en esos momentos. Les urge salir de los bolsillos, soltar bolsas o revistas. Con una urgente necesidad, con hambre, se aproximan a ti. Mis manos ladronas, quieren llevarse el contorno de tu cintura. Tienen hambre y se alimentan del calor que propagas. Y me das más hambre.

Esa necesidad corre por mis venas y me llena. Mis ojos ya se clavaron en ti, sin poder desprenderse de tus ojos. Mi boca se despierta. Siento que mi cuerpo responde a la llamada de mis manos. Que quieren acercarse a ti. Que buscan proximidad.

Sin darme cuenta, sin evitarlo, mis piernas se plantan frente a ti. Abriendo camino a mis manos. Mi cuerpo te mira, te siente, te respira.

Y mis labios, como suaves ladrones de guante blanco, se acercan imperceptiblemente a tu boca. Te rozan y buscan un beso. Crean un beso desde la magia de los labios que se imantan.

Y qué más da que la gente pueda mirar. Ya pasó el tiempo de ocultarse. Algo tan bello no debe vivir siempre en la oscuridad.

Te quiero, te busco y me ofrezco a ti. 

Todavía te busco, todavía se me escapan las manos hacia ti. Y que dure.

lunes, 11 de octubre de 2010

HAS SENTIDO ALGUNA VEZ...?

No se, creo que no le pasa a todo el mundo.

¿Habéis sentido alguna vez el AMOR? El grande, el que hipnotiza, el que aferra, del que no puedes huir. 
No hablo del gran amor de nuestros padres, que nos protege, nos cuida, nos educa, nos ama sin condiciones.

Tampoco del amor que te une con mayor o menor intensidad a tu familia, hermanos, primos, cuñados, sobrinos, abuelos y demás tribu. Puede ser fuerte o débil, puede que exista, puede que no. Puede que supere generaciones.

Ni hablo del amor que se profesan los amigos. Ese que aparece en tu vida, que se cultiva con el tiempo, del cole, de la carrera, del curro o de la cola de las lechugas. Una amistad que puede vivir más que el resto de amores. Que nos conoce y nos ama como los padres, pero que nos hemos encontrado por el camino. Que no vino de serie. Pero que es tan importante como el primero. Y ¡Ay del que no lo tiene!

Hablo de ese que te deja sin respiración. Ese que, cuando da la cara hace que todo parezca un escenario, todo lo demás sea cartón piedra. Que sólo él parezca real. Ese amor que te atraviesa como un haz de luz, instantáneamente. Que te ilumina, que te redefine. Que abre puertas y ventanas de par en par.

Hablo de sentir el amor con tan sólo cruzar una mirada en el momento y el lugar oportuno. Aquel que tras un parpadeo te dice "llegaste, por fin. Estuve tanto tiempo esperándote". Aquel que te descubre que todo lo anterior, que todos los amores que tuviste, que todos los que viviste, sólo fueron reflejos en un espejo. Todos fueron copas en la barra, hasta que llegara él.

Hablo de ese que te impide no emocionarte cuando te quedas mirándola. Cuando en silencio compartes la almohada y miras intuyendo todo su cuerpo. Y te corre por las venas pasión y ternura. Que hace que la intimidad surja hasta en una manifestación. 

Hablo del amor que no necesitó de grandes regalos, ni grandes efectos. Que sólo él tiene el poder de congregar todas tus neuronas en tu corazón. 

Hablo del amor que surge cuando le da la gana. Y te deja en ropa interior. Ante el cual no tienes defensa que valga. Ante el que no puedes dudar, temblar o dar un paso atrás. Sencillamente, no puedes. No quieres. Da igual que cambie todos tus esquemas, tu mundo, tu manera de ver la vida. Da igual.

Pues yo he tenido la suerte. Esa GRAN suerte. Y, algunas veces, estoy que no me lo creo.

Soy afortunada.

martes, 27 de marzo de 2007

BESOS

Ultimamente, a mi alrededor, prolifera una necesidad. Pero no una necesidad cualquiera. Nada de necesidad de ropitas, zapatos y demás accesorios, ni coches, ni viajes. Tampoco una necesidad vital y urgente como el alimento, el agua y el cobijo.
Es un necesidad primaria e instintiva. De consumo inmediato, como esas pastillas que desaparecen nada más entrar en la boca. Una necesidad que puede ser superficial o angustiosa. necesidad como contacto banal o como búsqueda del Santo Grial. Necesidad blanca o pecaminosa, experimental, iniciática o de total añoranza.
Se buscan, se piden, se persiguen besos. Besos amistosos, pasionales o amorosos. Besos familiares, cariñosos o corteses. Besos para saludar, recibir o despedir. Besos para tocar o para que te toquen. Besos en persona, por carta o por teléfono. Besos por la red, besos de lejos. Besos inocentes, maternales, curativos. En la mejilla, picos, de tornillo, en la campanilla...
Y yo, pues también quiero mi ración de casi todos. Pero no os voy a contar cuales necesito ahora... Ella lo sabe.
Aquí os dejo un recopilatorio de besos, francamente interesante. Que lo disfrutéis.