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lunes, 7 de enero de 2013

EL MOMENTO DE LA VERDAD: LOS BUENOS PROPOSITOS PARA EL 2013

"Yo sobreviví a una Navidad más". Si, como casi todas, he sobrevivido a fiestas, comidas, familia, reuniones, loterías, bombones de los pacientes y demás ritos navideños. Sólo me quedaba un rito más: el de los buenos propósitos.

Pero este año he cogido el toro por los cuernos. Y no voy a hacer la típica lista de items por incumplir. Que noooo. Que ya estoy mayor para tonterías. Ahora toca ahorrar el tiempo. Así que me voy a ahorrar los más frecuentes en mi historia:

  • - Hacer dieta.
  • - Apuntarme al gimnasio (y mantener la asistencia).
  • - Dejar de fumar (Ops, si yo no fumo).
  • - Ser más ordenada.
  • - Estudiar con regularidad.
  • - Conseguir la paz mundial.

Este año he decidido un objetivo general, con unos cuantos particulares -como si de un proyecto profesional se tratara-.

Objetivo General: Hacer algo que me guste y me llene.

Objetivos Particulares: 


  1. - Planificar los menús semanales.
  2. - Cocinar platos nuevos.
  3. - Organizar el texto y elegir las fotos del libro.
  4. - Escribir con regularidad en los blogs: dos entradas mensuales.
Así que ya está dicho. Y si lo digo es como medida de apoyo, autoapoyo. Que no de autobombo para que penséis qué maja que soy. Porque eso ya lo sabéis, jejeje. 

Quiero conseguirlo. Y creo que para conseguirlo, o empiezas "ahora" o te pones un plazo cerrado. No vale lo de "de aquí a verano" o "cuando pase el invierno", etc. Porque entonces no empiezas o no duras ni un asalto.

Así que os deseo lo mejor con vuestros buenos propósitos.






miércoles, 26 de diciembre de 2012

NAVIDADES DISTINTAS

Todos, una vez al año, como mínimo, pensamos en cómo serían unas Navidades diferentes. Sin tener que juntar a toda la familia, ni una cena de emperadores, y con más horas de las que dedicas habitualmente a comer en todo un día.

Y eso, siempre que hablemos de reuniones familiares alegres, sin tensiones, sin borrachos con mala borrachera. Porque todos conocemos, o somos, de esas familias que no se hablan el resto del año. Y pregunto ¿Si no hay motivación suficiente para compartir, por qué obligarnos al mal rato? Y eso que servidora tiene una familia que nunca ha discutido en festividades familiares. Que sólo soy observadora de lo que sucede en familias a mi alrededor.

Unos que si por la abuela, que dice que puede que el año que viene no esté -y ya lleva diciéndolo siete años- o por los niños, que luego se pelean y se te suben a la chepa de pura agitación. O porque es lo que toca. O... Cada uno conoce una excusa más o menos original.

Para los que se lo pasan teta con la familia ¡Genial! Una excusa más para reunirse, para reír, para charlar, para recordar, para cantar, jugar o bailar. Pero el resto ¿Por qué?

Servidora, este año, cambió de planes. Arrobita, la perruca y servidora nos fuimos pa'Francia. A pasear entre desconocidos, cenar lo que nos dio la gana, ver la tele y pasear por la playa. Y, qué queréis que os diga ¡Genial! 

He disfrutado, descansado, dormido, reído, paseado, dormido, visto pelis de dibus, etc. Rompiendo con más de cuarenta años de tradición familiar.

Y me ha sentado estupendamente.



domingo, 9 de diciembre de 2012

YA HUELE A NAVIDAD

Ya se encendieron las luces del centro de Madrid -y de algunas zonas del extrarradio, esas que todavía deben tener presupuesto-. Ya se atiborran los escaparates de guirnaldas y pelotas, digo bolas. Y en la radio nos hablan de lo bueno que es poner árbol de verdad y español -¿Os dais cuenta de que la publicidad ahora recalca que "es español" todo lo que se anuncia?-. Porque los de los chinos son chinos, son de plástico y contaminan una barbaridad.

Y, como sucede de manera inevitable cada año, en la familia se pronuncia la pregunta lapidaria "¿Y qué vamos a hacer en Navidad?". Entran en juego los distintas opciones, las distintas ganas de juntarse, de aguantar/compartir con la familia. Las cenas, la marabunta humana por doquier, las ganas de desaparecer o de ir por ahí cantando villancicos a pleno pulmón.

Reconozco que me gusta la Navidad. Porque mostramos un poco lo que deberíamos ser el año entero, o porque me encanta encontrar los regalos que agraden, o juntarme con la familia. Pero también reconozco que todo en exceso cansa.

Aunque no hay que olvidar que somos una familia. Y arrobita no ve las cosas del mismo color.  

Así que, como durante el resto del año, la base de todo es el diálogo. Hablar, explicar, llegar a un acuerdo. Un poco de aquí, un poco de allá. Porque elegimos pareja, pero la familia política - como la propia-, no ha podido seleccionarse.

Aunque, ¿Quién sabe? A fin de cuentas, creo que nuestras familias tienen mucho bueno. Lo malo son detallitos que se pueden superar. Y así lo haré. Por tanto, disfrutaré la Navidad, disfrutaré de la familia, los amigos, los regalos -si, se puede regalar todo el año y, por eso, también puedo regalar en estas fechas-. Y, sobre todo, disfrutaré de cada día con arrobita.