Bueno, no todas. Un par de esas montañas no he podido esquivarlas. Pero claro, si te lo pide tu sobrina de seis años, con una mirada angelical, abrazándote al grito de "Porfi, porfi, porfi". Pues, allá que vas.
Entre el calor, el agua, el sol, las distancias, el calor, el sol ¿Lo he dicho ya? y las montañas rusas, hoy estoy para el arrastre. Menos mal que llega siempre el lunes, para salvarnos de nuestros osados fines de semana. Con un poco de suerte, para el jueves estaré restablecida.
Que lo he pasado bien, pero más en las de agua, empapándonos de lo lindo -. Esta vez, iba preparada, llevaba bañador-. Se agradece, con la que está cayendo. Disfrutando como una niña chica -ya que en mis tiempos no había atracciones tan chulas-. Bueno, no se si mi madre me hubiera dejado mojarme de esa manera. Fijo que ella no hubiera montado. No se lo echo en cara, eran otros tiempos. Sólo eso.
Ahora hacemos un montón de cosas, por los hijos o los sobrinos. Incluso repetir en la montaña rusa... Bueeeno, reconozcamos que los críos son una buena excusa, bien sea para las atracciones, para el cine, las chuches o los columpios.