martes, 26 de enero de 2010

TODAVIA ES NECESARIO EL FEMINISMO

Superado ya el inicio del siglo XXI, hablando de redes sociales, internautas, estaciones espaciales, clonación y demás, seguimos siendo arma de cambio, ciudadanas no siempre de primera.

No entiendo a las mujeres (ni a los hombres), que dicen que el feminismo ya no tiene sentido. No comparto la opinión de las que dicen que son unas radicales y que están en contra de los hombres o que incluso quieren el puesto de ellos. No me gustan esas miradas de desprecio, de superioridad, de vivir ya por encima de "esas radicales".

Desgraciadamente, la igualdad no existe. Y a este paso ni existirá.

No existe cuando, aun siendo igual de buenas se nos paga menos.

No existe cuando, aún siendo igual de malas y torpes, ocupamos menos puestos de responsabilidad.

No existe igualdad cuando "lo lógico", es que ella lleve los niños al médico, visite en el hospital o ayude a la abuela.

No gozamos de igualdad, cuando de él se habla de su carrera, sus masteres, su oposición. Y de ella que está casada, viste de colores llamativos y tiene una gran sensibilidad con los enfermos (teniendo el mismo master, la misma carrera, la misma oposición y el mismo matrimonio).


No existe igualdad, cuando ellos "ayudan" en casa y ellas son las titulares.
Como va a existir igualdad, si cuando no hay dinero, al que mandan al cole es al hijo - aunque sea un tarugo-.

No hay igualdad, cuando en una guerra violan a las mujeres del enemigo para minarle la moral (a los hombres del otro bando, claro).

Mientras no todas tengamos derecho a la sanidad, será necesario el feminismo.

Mientras una mujer sea secuestrada y violada por milicias descontroladas, será necesario el feminismo.
Mientras el sexo determine que no puedas ganarte la vida, será necesario el feminismo.


Mientras las mujeres sean maltratadas, vejadas, asesinadas y abandonados sus cuerpos de cualquier manera y en cualquier parte, será necesario el feminismo.

Mientras se justifique el acoso por la longitud de la falda, será necesario el feminismo.

Mientras, por ser mujer, en algún lugar del mundo, seamos ciudadanas de 2ª ó 3ª clases, el feminismo será necesario.

Porque una feminista no quiere el puesto del hombre. Quiere su puesto, el que le corresponde. A ella. A nosotras. A las blancas, las negras, las amarillas.

Porque cada vez más, los hombres también son feministas.

No midamos la realidad de la mujer, por el metro de una vida más o menos acomodada, más o menos amodorrada.



Ellas nos necesitan ( Marta del Castillo, Sandra Palo, mujeres de ciudad Juarez, mujeres secuestradas y violadas, mujeres víctimas de la trata de blancas, mujeres mutiladas con una ablación, mujeres sin sanidad, mujeres sin poder trabajar, mujeres vendidas, mujeres relegadas a un segundo puesto, mujeres en paro por estar embarazadas, mujeres asesinadas por evitar una dote, mujeres violentadas por el que lleva el sueldo a casa, mujeres insultadas porque no valen nada... Mujeres como tú y como yo).


martes, 5 de enero de 2010

GREENPEACE, COPENHAGUE Y LOS POLITICOS

Como todas recordareis, hace unos días -parece una eternidad, con lo que corre la información- hubo una gran cumbre en Copenhague. Como recordareis no sirvió para nada. Realmente qué se hizo, pues más de lo mismo. Como todas sabéis, los discursos fueron estupendos, los trajes monísimos y la cena maravillosa. Pero poco más.

Todas les teles, las revistas políticas, alguna de las otras, los periódicos y tertulias se hicieron eco de una de las protestas que rodearon aquella cumbre. Juan López de Uralde y Nora Christiansen se hicieron pasar como representantes de la reconocida república de Greenpeace. Y Christian Schmutz era su seguridad personal, con su pinganillo colgando de la oreja y todo. Una vez en la afamada alfombra roja que todo evento ha de tener, desplegaron dos pancartitas. Y se podía leer "Politicians talk, leaders ACT". Como todo el mundo sabe, eso es un gran atentado. Desplegar esas pancartas puede ser la causa de la muerte de cientos de personas, puede contaminar aguas, puede hacer que el sol se acerque y nos churrusque, puede dejar estéril a todo el que lo lea, o puede sacar los colores a los políticos allí presentes... Es lógico, por tanto, que se les trate como a terroristas. A ellos y a Joris Thijssen que detuvieron con posterioridad.

Porque eso es lo que están haciendo. Y, por colarse en las escaleras rojas, por poner en evidencia a la policía danesa, por recordar a los líderes mundiales su obligación, están en prisión preventiva. Es decir, incomunicados, aislados y sin fecha de juicio.

Pero ¿Qué es lo que les jode?

¿Que se colaran?¿Que dijeran que no están haciendo nada?¿Que pusieran sobre el tapete que iba a ser un fracaso?¿Qué?

Por todo el "terror mundial que sembraron", no pueden ver a la familia, ni salir de la cárcel, ni verse entre ellos -más allá de 1 hora-.

Y todo eso en el país modélico. En el ejemplo de las civilizaciones. En el país de la Sirenita. Allí también la policía se pasa tres pueblos. La justicia cambia las cosas para permitirlo.

Mientras, los que no hicieron nada -y eso es lo malo- volvieron a sus países y abrazaron a sus hijos y a sus parejas. Mientras, una mujer a punto de dar a luz, no puede ver a su marido.

Menos mal que no es una república bananera. Porque a estas horas, podrían estar siendo torturados. Afortunadamente, es Europa. El ejemplo para todos.

No hago nada por cambiar las cosas... Pero ¡No me lo restreguéis por la cara! Eso dan a entender todos los países allí presentes.

lunes, 4 de enero de 2010

CUALQUIER MOMENTO ES BUENO

Ayer, o uno de estos primeros días del año, hicieron una encuesta en la tele. Preguntaban si la gente hace o no lista de buenos propósitos para el nuevo año. Sorprendentemente, para mí, fue que la mayoría respondió que no.

Me imaginaba a la mayoría de la población mundial -sólo a la parte que tiene sus necesidades vitales cubiertas y que brinda por el año nuevo- repitiendo al unísono "Este año voy a..." o similares enunciados.

Este es tan buen momento - o tan malo, según se mire-, como otro cualquiera. Pero ¿Qué malo tiene el 12 de febrero, el 7 de abril o el 15 de octubre? Pues nada, claro. De hecho, seguro que hemos enunciado algún buen propósito en alguno de los 365 días del año. Aunque sin brindis.

Pero los buenos propósitos gustan más de fechas concretas: Año nuevo, nuestro cumpleaños, inicio de vacaciones o principio de curso escolar (o vuelta al curro en la versión adulta no docente).

Son fechas que, de una u otra manera, cierran ciclos -y, por tanto, abren otro-. Al ser fechas concretas presentimos que tenemos un plazo para cumplir con nosotras mismas. Si, la misma fecha el año siguiente, si no ponemos otra. Pues no hay nada peor para un plan, un propósito o deseo, que no tener fecha de finalización. Se perderá en la voracidad del día a día.

Y, como yo caigo en estas costumbres, ahí van mis buenos propósitos:


  • Enamorar cada día a mi arrobita.
  • Hacer ejercicio, mínimo 3 días a la semana (wii active, bici, senderismo).
  • Mantener el orden conseguido en el hogar (y mira que me va a costar).
  • Decir "Te quiero" con más frecuencia ( a los que quiero, claro).
  • Quedar de cañas con las amistades con más frecuencia (por lo menos quedar...).
  • Meterme de lleno con la fotografía (no sólo hacer tres millones de fotos).

Bueno, no está nada mal. Me voy a ponerlos en práctica.

sábado, 26 de diciembre de 2009

TODO SE REDUCE A UNA PREGUNTA

Mi prima está ingresada. Si, es una extraña costumbre que estamos acuñando en mi familia. Cuando servidora dispone de unos días, unas fiestas, unas vacaciones, alguien es ingresado. Y así pasamos las fiestas en un lugar recogido, vigilado, limpio, concurrido, con calefacción o aire acondicionado -según la época y lo que corresponda-.

Bueno, a lo que iba. Como parte de la familia, me ha tocado hoy pasar la jornada con ella. Montando guardia para los sueros, los vómitos, las visitas al baño y una poca conversación.

Hace ya un año -coincidiendo con estas fiestas navideñas-, que no nos veíamos. Me preguntó por arrobita y la respondí con más o menos humor, por hacerla sonreír. Me preguntó si nos iba bien (nunca le había sido presentada como mi pareja, pero claro, a buen entendedor...). Y va y me pregunta "¿Tú eres feliz?" Todo se resume en una pregunta.

No es ¿Gana mucho? o ¿Plancha bien? o ¿Te lleva de vacaciones a sitios bonitos? Tampoco se trata de si es guapa de rompe y rasga. O si lleva su orientación como bandera o la esconde perfectamente. No se trata de si me cuida, de si cocina o si ronca por la noche.

Tampoco es cuestión de si se lleva de lujo con mi familia o yo con la suya. No es cuestión de si somos almas gemelas. No. No es que me lleve al éxtasis. No pregunta si discutimos mucho o poco, o si nos gustan las mismas cosas.

No.

Realmente se trata de si me hace feliz. Sencillo, claro, directo y muy significativo.


Y SI, me hace muy feliz.
A ella le bastó.
Y a mi también.

(Y que conste, nos gustan muchas cosas por igual, cocina bien, me lleva al éxtasis, casi no discutimos, es preciosa, si no somos almas gemelas nos llevamos poco tiempo, no ronca, me cuida y nos llevamos con nuestras familias).

viernes, 13 de noviembre de 2009

NO FUI LA MAS GUAY DE MI CLASE

No se muy bien, a santo de qué, me he perdido por los vericuetos de mi infancia. Y he recalado en la etapa del colegio. Un típico colegio concertado, con sus monjitas al uso de la época -que ahora están en franco desuso o extinción-.
Recordando principalmente 8º de EGB. Supongo que por ser el último que pasé en el cole y que mejor recuerdo.
La verdad es que no fui la más guay, la más lista, la más popular o la más guapa.
Tampoco fui la más borde, la más gamberra, la más tonta o la más fea (siempre según mi recuerdo subjetivo).
Se puede decir que no estaba ni la primera, ni la última en ninguna lista. Tiendo a creer que andaba un poco por encima de la media en guay, lista, gamberra y popular. Pero no en puestos de medalla.
Ojo, que ésto no os confunda. No me importa mucho. Me movía, como casi todos, en el maremagnum que conforma la media.
Bueno, si estaba en una lista, para mi importante. En la de niñas felices. Mi lista de niñas felices empezaba y terminaba con mi nombre. No quiero decir que el resto no lo fuera. Es que no han sido opciones para esta lista.
Sólo había una posibilidad y dos listas. Estar en la de Olga/feliz u Olga/infeliz.
He sido una niña feliz. Y creo que fundamentalmente, soy una mujer feliz. Que consiste, no en un estatus permanente de felicidad, sino en acumular un buen número de instantes felices en mi disco duro. De los que se recuerdan y de los que permanecen en el inconsciente, en el subconsciente y en donde corresponda.
Tenía mis amiguitas, mi grupo. Nos gastábamos bromas -nada que ver con lo que ahora se llaman bromas entre escolares-, contábamos nuestros chistes y jugábamos hasta reventar, en el recreo.
Estudiaba, merendaba y hasta alguna vez tuve piojos, para desesperación de mi madre.
¿En qué momento la vida pierde su sencillez?¿En qué momento reír con los amigos queda por detrás del intentar que no te pisen en el trabajo?¿Cuándo dejó se ser lo más preocupante la costra de la rodilla y tuvimos que empezar a controlar la acidez y la ansiedad?
De vez en cuando, nos merecemos re-encontrar a la cría que hay en nuestro interior. Reirnos, levantarnos la costra, merendar pan y chocolate. Y quedar con las amigas para "nada" en concreto. Y comer juntas una bolsa de pipas en el puente.