jueves, 20 de noviembre de 2008

Me marcho a Nueva York...

Bueno, pues, como dice la canción "me voy a Nueva York..." Allí que nos fuimos. Que una no se va muchas veces de luna de miel. Y ambas teniamos ganas de volver a la islita.

Qué deciros de NY que no sepais. No busqueis casco antiguo y calles angostas, estrechas y antañonas. Nos movimos de Central Park hacia abajo.... Como era de esperar, claro. Y eso significa grandes avenidas, grandes edificios y grandes hombretones -jodó que grandotes eran algunos-.

El hotel, que nos tocó buscar con lupa por la red, era cómodo, bien situado, aunque de habitaciones diminutas... Pero para dormir, tampoco necesitas mucho más. Y menos en la luna de miel. Así que nos gustó mucho. Porque teníamos la 5ª avenida a un paso, Central Park a dos, La boca de metro en la esquina... qué más podemos pedir por lo que pagamos.

Andar andamos un montón. Imaginar que no gastamos ni un bonometro. Empezábamos a andar y "total, está ahí al lado". Y nos ibamos caminando. Cuando llegábamos "al lado", pues resulta que no-se-qué estaba también "ahí al lado" y de "al lado" a "al lado", parecíamos peregrinas haciendo el Camino de Santiago por las calles de Nueva York.



En una guia de Nueva York, explicaba cómo parecer un auténtico Neoyorkino. Entre otras cosas decía que, allí, todos van muy deprisa -¿aquí no?- y que tenías que ir corriendo para parecer neoyorkino... Y yo me digo, con lo que nos ha costado el viaje, para qué quiero parecer de allí. ¡¡Coñiooooo!! que se note que estoy de turismo, mientras todos van corriendo a sus curros. No es que me fuera a poner las chancletas y los pantalones de cuadraditos horteras, pero que se note que yo PASEO.


Dadas las fechas en las que nos plantificamos allí, nos vimos inmersas en el disfraz. Disfraz conjugado con la vida laboral. Así, esta simpática peluquera, ataviada tan sencilla, a la par que coqueta y elegante, arreglaba los pelos de la usuaria -supongo que para una fiesta de las muchas que ese día se celebrarían-. Aunque los "taconazos" no le combinaban muy bien... Pero nadie es perfecto. Nosotras también nos disfrazamos... De turistas. Que si que era un disfraz. A ver ¿Cuándo me recordais de vacaciones? ¿O de grandes periodos de tiempo libre? ¿O paseando lentamente? Pues eso. Además, dos cámaras, una guia de Nueva York, un minidiccionario, un plano de metro que desplegábamos en toda su extensión, otro de la ciudad, la mochila y las bolsas de las compras. Si no es un buen disfraz ya me direis.

Por la noche, como nos habían indicado que era todo un evento neoyorkino, nos fuimos a disfrutar del desfile. Que, principalmente consiste en que medio NY desfila disfrazado y el otro medio le ve pasar, también disfrazado. Lo que me parece es que les falló un poco la organización. Porque estuvimos al lado de dos carrozas esperando y no se movían. Porque nos dijo la policía que era el principio del desfile. Y, después de estar ya un poco heladas, mosqueadas y aburridas, nos enteramos de que el desfile era un poco más adelante. Pues nada, para otro año.

Ni qué decir, que los pies han sido los grandes sacrificados de esta luna de miel. Porque hemos visitado el Metropolitan, el Empire State, el Moma, la zona cero -de obras intensas -, el puente de Brooklyn -en toda su extensión- la zona financiera -creo que sólo quedó una calle por patear, chinatown, soho, tribeca, battery park, ... Y de calles y avenidas ya ni os cuento.

Pero he de reconocer que he sentido debilidad. Una debilidad arquitectónica. Al ver las fotos, he descubierto cierta fijación. Proporcionalmente, le he hecho un book al edificio Crysler. Que si de lejos, que si de cerca. Que si ahora la gárgola, que si después desde el Empire state. Que si la foto artística del reflejo en un edificio acristalado...

Me lo he pasado muy bien. disfrutando de tanto tiempo con mi arrobita. 24 horas que nos sabían a gloria. Sólo pienso en cuando repetir unas vacaciones junto a ella. Aunque sea en la ribera del Alberche en bañador y chancletas... incluso si es necesario me pongo el pantalón de cuadradito horteras. Todo por estar con ella.

martes, 11 de noviembre de 2008

De bodas, risas y lágrimas



Bueno, ya pasó todo y parece que fue hace mil quinientos dos años. Y sólo han pasado quince más tres días - es que los quince días de la luna de miel siempre han de contar a parte, que ricossssss madre-.

Nos fuimos a un hotel al pueblo de al lado, para evitar retrasos, atascos, el perdernos y esas cosas. Hay que tenerlo todo controlado... Claro que luego no controlas nada. Nos llevamos a unas amigas, bueno se llevaron ellas solas, al hotel. Ellas nos ayudaron a vestirnos -es decir, meternos prisa-, maquillarnos -ponernos nerviosas- y llevarnos -...- al juzgado.

Cuando salimos, que salimos a la vez del hotel -chicas, si ya hemos roto la historia del matrimonio hetero, si hemos dejado atrás la boda religiosa, pues ahora dejamos atrás eso de que no podemos vernos antes de la boda-, tomamos coches distintos.

En principio, ibamos una detrás de otra. Pero su "chofer" decidió ir por otro camino más estupendo, directo, rápido... Se perdió.

Así que recibí a todos los invitados, el ramo, las fotos, la secretaria, todo paisano que quiso pasarse por la plaza del ayuntamiento y cada minuto de retraso que llegaba a la puerta del ayuntamiento amigo.

Mientras, arrobita, recibía cada calle cortada, camino contrario, minuto de emoción fraternal, lágrimas de su amiga y nervios porque se le escapaban los minutos que iban volando hacia mi.

Compartiendo ambas, ella y yo, los nervios por los minutos que nos buscaban y no nos encontraban juntas. Que ninguna de las dos salió tarde -que lo se yo-.

Afortunadamente, todo llega. Y con "todo", mi arrobita. Arrobita, con sus nervios vestidos de gala y yo con los míos enrollados en el ramo.

La secretaria del ayuntamiento una persona estupenda, nos acompañó a la sala de plenos y nos aposentó. Bueno, aposentar los nervios es complicado. Creo que arrobita no los aposentó en toda la ceremonia. Pero eso es lo que suele pasar -aunque una amiga de mi hermana, mientras se vestía de novia, se jalaba un bocata de chorizo porque tenía hambre de seis semanas, para horror de las que cuidaban su inmaculado traje-.

Mi hermana habló, el concejal habló, nosotras nos "aceptamos" y casi pasó todo como una película acelerada. Yo lo recuerdo, arrobita no tanto. Nos dejamos los votos en el bolsillo gracias al despiste del concejal -ni falta que hacía repetirlos, pues ya nos los habíamos contado al oido-. Y nos peleamos con mi sobrinito por el cofre de las arras. Que pretendía defenderlas con tesón y delante de todos -jodío-.






Lo demás es historia. Que si deshacerme del ramo... digo lanzar el ramo, que si esquivar el arroz y los pétalos de rosa -¡Qué menos que rosas!-, que si escaparnos a tomar algo al hotel con tres amigos -digo hacer las fotos en rincón de inigualable hermosura-... Llegamos al restaurante y había cuatro monos, digo invitados para recibirnos. Así que de entrar en olor de multitudes nada de nada... Que nos habíamos relajado demasiado con las "fotos" y se habían largado al bar de al lado a tomar unas birritas.



La cena, de rechupete -que no es que la contratáramos nosotras, nooo-. Con sus entrantes, su ensaladita de bogavante, sus anchoitas, su jamoncito, su pescadito, su carnecita, su postrecito... Vamos todo lo que la señorita Pepis aporta en su kit del buen convite.
Del baile mejor no hablamos. Pues se fastidió la megafonía -terminamos haciendo botellón-. Con calvitas, tripitas y más alegría por recordar tiempos pasados que otra cosa. Los amigos, que para eso lo son, acercaron los coches, pusieron los "cedeses" y a bailar y beber al lado de los mismos.
Poco más de ese día se puede resumir. Contar se pueden contar mil detalles, gracias y demás. Pero no tengo tiempo para más.
Así que os dejo camino del aeropuerto...

viernes, 24 de octubre de 2008

VISPERAS

Hola, amadas seguidoras de este sencillo blog. Os escribo a menos de 24 horas de mi enlace ante un ilustre concejal.
¡¡¡¡AAAAAGGGGGHHHH!!! qué nervios. Estoy deseando que sean las 23.23 h pero de mañana. Ya estaremos con la tripita llena, contentos de vino y en medio de cantos regionales, exaltación de la amistad y bailes descoyuntados.
Como imaginais, aquellas que me conocen, la respuesta es "no". No tengo todo preparado. Si no es bajo presión, parece que no rindo. Pero es que no todo es culpa mía. Si, suena a excusa, pero bueno, es la verdad.
Uys, disculpar, voy a apuntar en la lista "pillar cargador para pilas". Tengo listas de todo. Tareas pendientes previas a la boda, tareas pendientes en la clínica, tareas pendientes en general... A ver si puedo cerrar una por lo menos -a ser posible la de la boda, jejeje-.
Ya tengo el traje, los zapatos, me he cortado el pelo, me he dado color en los pelos. Ya tengo el ramo y los regalitos. La música de la celebración y la del baile. Controlo donde están los cargadores. el tabaco... ah, no que no fumo...
Pero aún así, tengo que seguir zanjando temas, para poder largarme una semanita a NY. No sabeis las ganas que tengo de disponer de las 24 horas de un día, dos, tres... así hasta siete. Creo que me voy a marear del vértigo.
Pero no os pongais tristes. Allí también podré leer vuestras palabras en este blog.
Va por vosotras...

miércoles, 22 de octubre de 2008

ME COMPRE UN CASCO

Ya no hay vuelta atrás. Mi vida ya tiene sentido. Encontré mi función, mi hueco en este mundo. SOY PAQUETE. Y a mucha honra. La nueva hormiga atómica de las calles.
Ayer salí, con mi flamante casco de color grafito -faltaría más- en su bolsita, dispuesta a cambiar la radio-cd por el viento en mi cara.
Ni que decir tiene, que mi arrobita se armó de paciencia. Creo que le he estrangulado algo blandito en el abdomen. Es que mi niña, viene con unas asitas incorporadas para este paquetito.
La primera hazaña fue subirse a la moto. Que no es como subirse a un caballo en las pelis. Hasta que me acomodé se aburrió el sol y se largó a su casa a cenar.
Arrobita con mucho cuidado arrancó la moto y la jodía de la moto empezó a desplazarse. A una velocidad demencial, de verdad, miedo me daba.... a unos 15 km/h. Mi respiración era más o menos como la de Jodie Foster en el Silencio de los Corderos.
Se escuchaba una vocecita desde la parte de atrás de la moto "paraaaa". Y la pobre arrobita buscando un huequito para detenerse.
Afortunadamente, poco a poco, el estómago retomó su posición en el abdomen y la frecuencia respiratoria bajo de 14.000 por minuto.
Lentamente me animé y hasta conseguí mirar el paisaje. Eso si, entre golpecito y golpecito de casco con arrobita. Y los perdones consiguientes (que una es muy educada).
Pero bueno, todo tiene su primera vez. Y esta no fue de las peores. Ya estoy deseando volver a viajar arrejuntadita a mi niña.

miércoles, 1 de octubre de 2008

ESTO AVANZA

Ahora todo está más cerca. Poco a poco, la imagen de arriba se va cristalizando. Como todas imaginareis, lo que también avanza es mi frecuencia cardíaca. Bueno, la mía y la de arrobita.
Ya hemos estado en la prueba de los trajes. Por aquello de ir haciendo una aproximación progresiva. Ver que no muerde. Que no tiene efectos de posesión maléfica. Que no pasa nada por llevar un traje de esas características, etc... Vamos, las presentaciones oficiales "Lunares, tu traje. Traje, tu lunares". Pero no os confundais, que nos quedan como un guante y estamos lindísimas -que lo dice mi mamá y será por algo-.
Además, desde que fui al "Personal shopper" de "El Corte Inglés" cuido mucho los detalles. Voy conjuntada. Que mi camiseta coordine con mis deportivas y con mi bolso. Que ya puede combinar, porque no pienso ir cambiando todo de bolso cada dos por tres. Faltaría más. Fijaros si me lo tomo en serio, que ya no llevo cinturón. Porque me dijeron que acortaba mi estilizada, aunque diminuta altura. Pues alaaaaa, michelines en libertad. Graciosamente disimulados por la gama de colores favorecedores y prendas adecuadas a mi personalidad y tono de piel, POR SUPUESTO.
Pero me voy por la tangente. Os estaba haciendo cómplices de mi taquicardia nuncial. Yo voy siguiendo el manual de la perfecta casadera. Hicimos la prueba de los trajes. Y también la consabida despedida de soltera. Peeeeero ya no se lleva, queridas mías, ir de farra nocturna con un pene simpaticón en la cabeza (vamos, qué pinta en mi despedida por muy simpaticón que sea). Así que nos aplastamos en los coches y nos fuimos de Pain ball y Sumo. A descargar adrenalina.

Y si que se descarga. Como que vamos a hacer nuestra propia liga. Para ir pegando tiritos de colores, cada vez que un jefe nos **** una semana (que es una semana si y otra también). Abrimos la inscripción ya mismo.

En lo del sumo, sorprendentemente -como se ve en la foto- queda patente que soy más alta que arrobita... Aunque tenemos un poco de sobrepeso, jejeje. Yo quería ayudarla, palabra, pero el cinturón me apretaba y no podía agacharme... (por eso ya no llevo, ala).

Ays, qué duro esto de ser noviaalaspuertasdeljuzgado.