miércoles, 1 de agosto de 2007

VIVA EL ABONO TRANSPORTE



Como trabajadora de la Comunidad de Madrid, tengo el apreciado abono transporte todo el año. Y como era de preveer, no leo he valorado en su justa medida. Lo he infravalorado. Le he relegado al fondo sur de mi cartera. Lo usaba en contadas ocasiones, quizá sólo para lucirlo un poco. Como a esa amante tonta pero bonita de las películas de mafiosos del blanco y negro.


Pero como siempre, el tiempo nos pone en nuestro lugar. Ayer, nuestra relación tuvo un nuevo impulso. El destino hizo que lo mire con alegría. Con la felicidad de quien descubre un billete de 20 € en el bolsillo de una chaqueta olvidada.


Ayer, cuando volvía de un trabajo, e iba cantando al otro curro, el destino se cruzó en mi camino. En forma de humareda blanca. Como si de un "habemus papam" se tratara. En cuestión de segundos, de envolverme el calor -por la conocida falta de recarga en mi aire acondicionado-, me envolvió el espíritu divino que ilumina las altas esferas de la Iglesia. Miré por el retrovisor y vi que el tubo de escape, exalaba a toda leche humo blanco. En unos segundos, todo el coche había desaparecido envuelto en humo. Jamás salí tan ràpido del coche. Rezando porque a ningún tarado se le ocurriera pasar en esos momentos de visibilidad cero, y me llevara por delante.


Una vez fuera, y como aquello no paraba, recordé que sería bueno apagar el motor, aunque cualquiera se acercaba a aquella nube nívea que se elevaba hacia el cielo. Me armé de valor, ante los ojos atónitos del conductor de atrás, y volví al coche, apagué el motor y me llevé la llave.


Para mi sorpresa, el coche seguía a su bola. Emitiendo un sonido que bien podía ser el final de la cuenta atrás. Sin banda sonora adecuada, sin superhéroes que me salvaran y con una muda cola de coches tras de mi, no atinaba a saber qué paso dar. Convencida como estaba de que mi coche en breves momentos saltaría por los aires en una estupenda bola de fuego, como que no encontraba el valor suficiente para volver a acercarme.


Cuando se "jarto" de berrear como un cochino y escupir humo blanco como nitrógeno líquido, se paró. Y, de entre la humareda volvió a resurgir el color y el contorno de mi coche. Pero sólo pude sacar la documentación del coche para llamar al seguro. Entre mil papeles acumulados que apenas he usado. Sin saber muy bien qué hacer y no queriendo pensar en lo que todo esto suponía, intentaba explicarle a la señorita del otro lado del móvil -cuando por fin escuché una voz humana-, que en la carretera de La Fortuna no hay ni un maldito punto kilométrico, que si no le parecía suficiente referencia la entrada del aeropuerto de Cuatro Vientos.


Mientras trataba denodadamente de hablar el mismo idioma de la señorita -creía ser uno de los de cruz y raya-, me quedé estupefacta. Los bomberos hicieron aparición. Media docena de fornidos y protegidos machotes (-otes, si, ¡ays! ni una -ota) se acercaron al coche a preguntar qué había pasado, mientras buscaban el fuego por todas partes. Muy amablemente retiraron de la carretera el coche -ni que decir tiene que yo no quería ni tocarlo-.


Y ya, para que el círculo se completara, un coche de la esforzada policía municipal. Por enésima vez expliqué lo acontecido. Entre ellos, se miraban y murmuraban algo del "turbo", del motor, de avería, de "minimo" 2000 € de arreglo... si es que había arreglo... Palabras que, cada vez que su eco me llegaba, hacían que se me encogiera un poco más el corazón y un mucho el bolsillo. Afortunadamente no apareció una ambulancia y media docena de UVIs móviles. Porque entonces si que me desmayo.


Poco a poco desfilaron todos los esforzados machotes, mirándome con cara de pésame. Y repetían el consabido "Podía haber sido peor". Y me aconsejaban esperar a la grúa a la sombra -¿Qué sombra?- a la grúa.


Allí me quedé con el coche, el sol de justicia y la hora que no pasaba. Pensando en que si no tenía arreglo, me había quedado sin coche y con 5 mensualidades del crédito todavia por pagar. Y si tenía arreglo, sería con tantos ceros que... que me había quedado sin coche y con 5 mensualidades del crédito todavía por pagar. 5 mensualidades y sin coche. Y un calor de justicia. Y sin un perrito que me ladrara. A 31 de Julio -según dijeron por la radio, en plena operación salida-.


Tras un rato en una minúscula sombra, me animé a entrar en el recinto del aeorclub, dispuesta a encontrar unos aseos, una fuete o una manguera. Lo que fuera por acceder al santo Canal de Isabel II. Menuda cara debía llevar, dos amables camareras me regalaron una botella de fresca agua liviana. Así que me fui a una minisombra pegada al aeroclub, en mi eco-botellón solitario.


Así que ahora, mientras me hago a la idea de las noticias del taller y tonteo con mi abono transporte para ver si me lo camelo, me han dejado unos días un coche. Que con esta calor, nunca lo agradeceré lo suficiente -este si tiene aire acondicionado-.


Bueno, más se perdió en Cuba y volvieron cantando -claro que ayer no opinaba esto para nada-.

jueves, 19 de julio de 2007

Holandesa total


He vuelto. Como la falsa moneda. Como el asesino al lugar del crimen. Como el turrón el Almendro. Como las golondrinas. Como la hija pródiga... Resumiendo, que he vuelto. He descubierto Amsterdam con la familia. Nada como viajar con la familia.
Ahora se que Chimpum no es el aeropuerto de Amsterdam (Schipol, que se pronuncia como si tuvieras... ganas de expectorar y te costara arrancar ¡Dios mío! Sin escupir, que os estoy viendo). Y que el punto gay de información (pink point) no es pim pon. Pero bueno, yo me entiendo.

También he descubierto que las azafatas guapas también tienen conversación y que pueden hablar conmigo. Hablar en la intimidad de la cola del avión... Si obviamos a mi hermana y a la otra azafata que no se enteraba del nodo... pero alegraba la vista.

Que sepais que las bicis, no son tan inocentes. Tras pasar unos días entre ellas, como si de un safari por Kenia se tratara, he descubierto la realidad. Con ese aire ecológico y simpático, de víctimas de loas malos malosos de los coches, esconden una mente criminal y silenciosa. Te atacan cuando cruzas, cuando estás en el semáforo y cuando no. Calle arriba o calle abajo. Miras el nombre de una calle, para ver si vas por el buen camino y zas "¡¡¡CUIDADO!!!" Es el grito horrorizado de tu familia, al ver peligrar tu integridad física.

También he descubierto la oculta afición de mi madre por las medidas. Por las medidas del suelo. Ya el primer día manifestó interés por las dimensiones de los escalones y de la moqueta del hotel. Por lo que se acercó para observar con detenimiento. Pero como somos unas snob, le dijimos que dejara esos hobbies bricolajeros para la moqueta patria (la sanidad española la conocemos más, por si acaso). Por lo que nos tenía en un sinvivir con su equilibrio "creativo".

He confirmado que soy hija de mi padre y que él lo sabe (ya sabeis lo que se dice de los padres). Porque un día le dijo a mi madre "Controla a tu hija -por mi hermana-, que a la mía -por mi- ya la tengo yo controlada". Ays, qué tranquilidad. Parece que no le importa. jejeje.


Como no estamos acostumbrados a pagar tanto por la entrada a los museos... Bueno, es que no solemos ver diez mil en el mismo día. Mi familia adoptó un nuevo plan estratégico. Ir vamos todos a la puerta de todos y cada uno de los museos. Pero sólo entraba el verdaderamente interesado. Y, a la salida nos hacía una breve exposición al resto.

Y he tenido el placer de saborear el maravilloso mundo de la cocina holandesa (a falta de otros sabrosos placeres). Esta amplia cultura culinaria consiste en que... no existe, como la inglesa (dicho por ellos mismos). Nos costó encontrar un restaurante autóctono. Incluso los tienen que identificar con un logotipo. No me imagino si nosotros tuvieramos que informar "restaurante/bar español", no se con una bailaora en una placa. No habría pared suficiente en las calles españolas. El caso es que pasé por mexicanos, italianos, españoles -que los hay y la morriña es mu mala-, franceses y... 1 holandés. Cuya placa era en lugar de un holandesito y una holandesita ... dos holandesitas. Y yo dije "Este, este, fijo que se come estupendamente..." Y coló. Tuve una tentación: "Camarera, quiero un café, largo de café, corto de leche. Con la leche fría. En vaso de caña y dos de azúcar". Pero lo resumí en "guan cofi guiz milk". (Ays, bn siempre estarás en nuestra memoria colectiva).

Pero lo mejor de viajar en familia, es la diversión nocturna. Nada de bares tonteando con alegres extranjeras. Nada de aburrirse en una discoteca llena de macizas holandesas. Olvídate de la presión de ligar con ésta o con aquella. No te castigues el hígado con alcoholes varios. Lo mejor, lo más apasionante, intenso, salvaje y peligroso es... jugar al parchís. Porque, como todo el mundo sabe, en el parchís y en la guerra, todo vale y no hay lazos familiares que aguanten. Tus padres olvidaron aquello de dejarte ganar ¡¡Esto es la guerra!! No pudimos soportar la presión... al día siguiente nos pasamos al chinchón.

No os aburriré con mi visita al mercado de las flores. Allí era feliz. entre tanta semilla, tanta flor - y de las de las flores también- , tantos bulbos (B-U-L-B-O-S Jodías, que ya estais sonriendo) y su tienda de decoración... Navideña (no, no me pidais explicaciones, cosa de holandeses).

Os contaría más cosas, pero he separado la vista de la pantalla y ya no he visto a ninguna despierta. Así que dejo de hacer ruido con el teclado.

ZZZZzzzzz.




lunes, 11 de junio de 2007

Caipiriñas varias

Dispuesta a continuar con el estudio iniciado en días pasados, he reunido al equipo de trabajo y nos hemos puesto manos a la obra. Nos hemos documentado -es decir, hemos pillado los flyers del 2x1- y nos hemos ido al laboratorio.

El estudio va por buen camino. Hemos establecido una comparativa mojito/caipiriña. Y el proyecto se detiene. Los parecidos son importantes, las dudas grandes. La hipótesis de mojito for ever se tambalea. Pues la caipiriña guarda interesantes variantes y un potencial por descubrir.

Es por ello, que nos vemos en la obligación, de repetir las pruebas. Pero esta vez, intentaremos contar con nuevas colaboradoras. De conocimientos probados y curriculum envidiable. Este próximo finde, nos juntaremos. Haremos unos nuevos experimentos y las discusiones oportunas. Todo alrededor de unas buenas copas,..., digo probetas -jo, como estoy, debe ser de tanto trabajar-.


Como el trabajo parece ser más complejo de lo previsto inicialmente, he pedido a una gran doctora extranjera -Villajollosa de los infantes beodos city- que nos participe sus estudios y nos ayude a clarificar las dudas. Os dejo su última clase. Yo la reviso con frecuencia, siempre encuentro datos nuevos.

Ays, esto de la investigación es tannnnnnnnnnn absorvente...

viernes, 8 de junio de 2007

Tengo mis razones


Sabes que mi mente inquieta no descansa. Tu ausencia, por breve que sea, le hace moverse más. No se por qué vericuetos marchó. Ni detrás de qué salió corriendo. Sólo se que me llevó a un frondoso claro. Un lugar íntimo y cálido. Una pradera protegida de la mirada de extrañas. Donde quedé apabullada por la decoración. Innumerables razones para esperarte. Y no te puedo decir cual es más importante. Es más, todavía no terminé el recuento.
Bueno, te participo aquellas que cuelgan más cerca de mi vista, aquellas primeras que puedo rozar con mis dedos sorprendidos:
  • El sol al caer la tarde.
  • Mi almohada.
  • Los kit kat.
  • Un recodo del riachuelo de nuestro mundo.
  • La luna en cuarto creciente.
  • Los bailes.
  • Las palomitas.
  • Los paseos por la playa.
  • Tu risa.
  • La salud de mi corazón.
  • Las gotas de nuestro sudor.
  • Tus besos y mis labios.
  • Mis manos y tu piel.
  • Nuestro hueco en el sofá.
  • Toby.
  • El batir de alas de nuestras hadas.
  • El km 0 de la Puerta del Sol.
  • La música en castellano.
  • Los viajes en moto.
  • Los fines de semana de escapada.
  • Los copos de nieve.
  • Mi deseo por ti.
  • Mi trocito de tu corazón.
  • Cada amanecer.
  • La estrella fugaz que se lleva mi deseo.
  • El rumor del río.
  • Las canciones en el coche.
  • La siesta.
  • Las chicharras en verano.
  • Los tréboles.
  • Los botones de tu camisa.
  • El crujir de la nieve bajo tus pies.
  • Los duendes.
  • Todos los inviernos.
  • Los próximos veranos.
  • Las olas.
  • El volar cometas.
  • Frases tatuadas en la arena de la playa.
  • Mis palabras gastadas.
  • Las primaveras pasadas y las que están por venir.
  • Los otoños con sus hojas doradas.
  • ...

En cualquier momento, me ausento, y recojo otro cesto. Mientras sonrío y las miro una a una. Las reconozco, las hago realmente mías. Me lleno del aroma de tu cuerpo en cada una. Reconozco en su tacto, tu piel. Y en todas tu calor.


domingo, 3 de junio de 2007

Mojito

La verdad es que el mundo de la coctelería me llama la atención. Pero, tras un momento de introspección he decidido que sólo en parte. La parte de "me pone un mojito, rico, rico". Y ese momento fue justamente ayer. Mientras observaba como hacían mi mojito. Mi primer mojito. Y el segundo. Y el tercero. Y... Bueno, que hice una gran noche de introspección.
Tema interesante el de la coctelería, ya os digo. Puede que el finde próximo estudie en profundidad el capitulo dos de la coctelería. Vease "El apasinante mundo de las caipiriñas. Presentación, forma de ingesta y cantidad adecuada para mi cuerpecito".
A lo largo del verano puede que presente una tesina. Pero necesita mucho estudio. Mucha hipótesis. Pruebas... Uf, no se si podré volver a escribir... O sencillamente, escribir de manera coherente.
Me han dejado un vídeo. Voy a estudiarlo.